martes, 28 de junio de 2016

The “bride” goes white and… shiny?

Marco Paulini - Peru

By Marco Paulini

 

 

The silence was broken by the bells ringing, while dizzy white birds flew around gracefully over who congregated for wishing them prosperity.

His impatience vanished when he saw her. A smile was drawn on his face looking at her 14-spring-old beautiness. His happiness could be seen, and how he proudly waited for her, like whoever waiting for recognizement for having a won  battle.

She went white, shiny, held in the arm by her father, who accompanied her to the shrine, while her pretty-well-dressedmother cried.

“It’s better so. Every woman reaches the time to begin a nest,” another women, all outfit straight for that moment, said her.

“Be proud. Not all of us could went out white-dressed like your daughter,” another one said.

“If he isn’t, somebody else will bring her out,” someone else said.

“She’s getting married as God command -  nobody could criticize her,” another one else whispered.

From the congregated there, an angel watched the scene and cried remembering all the happy lived moments next to her older little sister and, eyewitnessing all events ending into a wedding, could not stop asking: “will this happen anytime to me too?”

She was seen beauty walking to the shrine  while a girl guided her way with a little basket full of rose pieces. She, excited by the wedding song, felt overwhelmed by so many feelings. She tought inside “In the end, who doesn’t want having an assured future beside a rich man, on his forties also? He has got madurity what a boy of my age doesn’t.”

She encouraged, preferred just thinking if to bring Julieta, his companion since she was just 7 years old wwhen Aunt Matilde gift her, to her new home would be badly seen. Even when Julieta, her doll, was old, she was her only ssecret keeper.

Behind her veil, innocence and femenity of her years could be drawn. Her veil and her hair curl playfully was hidding the rouge after the slap she was infringed by her father the night before, when she confessed him she didn’t want to get married, while her inmacullate white dress simulated well she was two months of pregnancy.

An almost angelical choir sounded while her father deserved his babe to the sorry rapist.

Then, are you the bride or who waited for her? Continuing or stoping gender violence depends on you.

 

lunes, 27 de junio de 2016

Blanca y radiante ¿va… la novia?

Pagina nueva 1

Por: Marco Paulini Espinoza

 

 

El silencio fue interrumpido por el repicar de las campanas mientras atolondradas aves blancas revoloteaban graciosamente sobre quienes se congregaron para augurarles prosperidad.

 Su impaciencia se disipó al verla. Una sonrisa dibujose en su rostro contemplando la hermosura de sus catorce primaveras. Se podía ver la alegría de él, y cómo orgullosamente la esperaba como quien espera el reconocimiento por haber ganado la batalla.

Blanca y radiante iba ella, sostenida del brazo de su padre quien la acompañaba hacia el altar, mientras su madre en sus mejores prendas lloraba; otras mujeres, vestidas todas para la ocasión, le decían

- Es mejor así: a todas nos llega la hora de formar un hogar.

Otra decía

- siéntete orgullosa; no todas hemos podido salir de blanco como tu hija.

Alguien más decía

- si no es él, alguien más se la llevará.

otra más susurraba

- Se está casando como Dios manda; nadie podrá criticarla.

Un ángel de los que allí se congregaban espectaba la escena y lloraba recordando todos los momentos felices que vivió junto a su hermanita mayor, y, testiga de todos los eventos que culminaron con un matrimonio, no podía dejar de hacerse la pregunta - ¿Esto me sucederá alguna vez a mí también?

Hermosa se le veía caminando hacia el altar mientras una niña con una canastita llena de pétalos de rosa guiaba su caminar. Ella extasiada con la marcha nupcial se sentía abrumada por tantos sentimientos. Para sus adentros pensaba “al fin de cuentas, ¿quién no quiere tener un futuro asegurado al lado de un hombre acomodado?; además ya cuarentón, tiene la madurez que un chico de mi edad ni tiene…“

Se llenó de valor, prefirió solo pensar en si se vería mal que a su nueva casa llevara a Julieta, quien fue su compañía desde que la tía Matilde se la regaló cuando apenas tenía siete años, y aunque Julieta, su muñeca, estaba vieja, era su única confidente.

Tras su velo podía dibujarse la inocencia y feminidad de sus años. Su velo y el rizo de su cabello juguetonamente ocultaban el moretón producto de la cachetada que la noche anterior le propinó su padre cuando ella le confesó que no deseaba casarse, mientras, su inmaculado vestido blanco disimulaba bien sus dos meses de gestación.

Un coro casi angelical sonaba mientras el padre entregaba a su nena al infeliz violador.

Ahora bien, ¿eres la novia, o quien espera a la novia? De ti depende seguir o parar la violencia basada en  género.

 

martes, 7 de junio de 2016

¡Macho que se respeta!

Pagina nueva 1

Por: Marco Paulini espinoza

 

Como varones, desde muy pequeños nos van configurando para asumir y creernos el cuento de que pertenecemos a un colectivo superior, el hecho de ser hombres, con características que están por encima del colectivo femenino.

Por el contrario, del otro lado, la sociedad impregna en las mentes femeninas que están al servicio del varón. Lo realmente triste es que esta información no se trasmite de manera directa, sino que va mellando en la conciencia de cada individuo a través de actos cotidianos

Aquí algunos ejemplos:

  • el niño puede salir a jugar a la calle con sus amigos a “la guerrita”, mientras la niña debe quedarse en casa con la mamá mirando cómo una mujer “llena de valores” sufre por el amor de un hombre en una telenovela.
  • el padre sale de viaje y le dice a su pequeño hijo: ahora tú eres el hombre de la casa; cuida a tu mamá y a tu hermana; y a la niña le dice; hazle caso a tu hermano porque él es varón.
  • Carla, de 16 años, pide permiso a sus padres para ir a pasear; éstos le dan el permiso con la consigna de que debe ir acompañada por su hermano Luis de 8 años para que la “cuide”
  • llega la navidad y a pedrito le regalan una pistolita por ser hombre; mientras a rosita un set de cocina porque ella es mujercita.

 

Machote latino  

Visto desde este enfoque, la masculinidad no es otra cosa sino la suma de conductas, cargos y roles que la sociedad impone y supone sean desarrollados por los “verdaderos hombres” sin siquiera tomar en cuenta los sentimientos de éste.

Por desgracia en américa latina existe un estándar dominante y superior de “verdadero hombre masculino” que no deja espacio para los hombres que no se alínean a este estereotipo, sino que pasan a ser considerados “hombres raros” y blanco del asedio de los “verdaderos hombres” y en algunos casos “descartados” por las mujeres, al no cumplir con los estándares que la sociedad espera de ellos.

A pesar que “la actual sociedad trata por igual a todos los hombres”, también esta espera que todos exterioricen lo que se espera de ellos; si somos más analíticos nos daremos cuenta que hay diferencias físicas, biológicas y psicológicas entre los hombres y que es incongruente esperar la misma reacción “masculina” en todos los hombres ante los diferentes estímulos de la vida.

Así por ejemplo encontramos hombres que tienen características que se supone son netamente femeninas: más sensibles, más débiles, menos agresivos, más creativos, etc. Sin dejar de ver que esto mismo aplica para las mujeres; así encontramos mujeres más fuertes, poco expresivas, menos creativas, etc.

Cuando llegamos a este punto nos damos cuenta que esto causa gran malestar en el hombre que no cumple los estándares, teniendo que reprimir muchos sentimientos y modificando conductas y aun creando conflictos internos, para poder cumplir con lo impuesto.

Sin embargo existe una minoría, y aquí también tenemos hombres que lejos de alinearse, libran su propia batalla contracorriente, logrando crear un espacio para expresar su masculinidad de forma libre y respetada por la sociedad, y que para nada tiene que ver con diferente orientación sexual.

 

Los hombres no lloramos  

Un criterio inapelable para ser “un verdadero hombre” es el desollamiento de toda expresión sentimental, y esto lo vamos aprendiendo e interiorizando desde muy pequeños al ser considerados “maricones” ante la expresión del miedo, la vergüenza, la ternura, la compasión entre otros, por ser estos sentimientos, supuestas expresiones netamente femeninas y por lo tanto desvalorizadas, porque ser mujer es ser inferior y dependiente, y que va en contra del concepto de “hombre fuerte, realmente masculino y por lo tanto dominante”.

Aquí el análisis de lo expuesto devela y da respuesta del por qué la violencia basada en género (VBG)  es un tipo de violencia fantasma, y podemos apreciar que ante la amenaza del supuesto poder otorgado al hombre por ser hombre e insensible por imposición social, tiene que imponerse y doblegar cualquier amenaza de superioridad femenina; mientras la mujer asume que es natural su sumisión y que ante su sublevación es natural esperar una reacción agresiva por los hombres de su entorno, porque así fue formada, y por lo tanto la violencia pasa desapercibida.

Sin ánimos de ofensa o defensa lanzo la pregunta:

¿Deseas alinearte?

domingo, 1 de mayo de 2016

El libre vuelo del pájaro


El libre vuelo del pájaro





Escuchando a dos féminas adolescentes haciendo el análisis de lo que les tocó vivir, ambas se quejaban (¿o jactaban?... no me quedó claro) de ser el sexo débil, virtuoso, sufrido, entregado, afectuoso, amoroso, condolente, etc. etc. (realmente me marearon), así que atiné a dejar el pensamiento para después.
Luego, en el análisis de lo sucedido, me fue necesario hacer una parada al estilo militar: ¡Firmes!; porque lo queramos o no, todo hombre también lucha en la adolescencia (¿solo en la adolescencia?), y lo hace por la aprobación de sus pares, y más aún cuando su sexualidad es la llave a la aceptación, la puerta hacia la hombría; aquí se libra la batalla del reclutamiento hacia las filas de los “verdaderos hombres”, y que pasará por el escrutinio y revisión pública de sus pares. ¿Entonces quién dice que los hombres no la sufrimos?
Bueno, regresemos al cuento. Cuando la sexualidad depende de la aceptación de un montón de “machotes” (término que uso para referirme a la tira de manganzones que andan por ahí sometiendo a cualquiera que no cumpla con sus estándares de macho) lo que viene a continuación parece ser una masculinidad casi impuesta, violenta, seccionada, competitiva, incontrolable, y para ponerle la cereza al pastel, obligatoriamente homofóbica.

¿Por qué?

  • Un verdadero hombre jamás de los jamasesdirá no a una relación sexual, sino simplemente es “raro”. O sea, obligatoriamente tiene que ser “macho”.
  • Un verdadero hombre tiene que tener muchas parejas: mientras más “Don Juan” sea, será más hombre. o sea, competitivo.
  • Un hombre de verdad solo sentirá placer durante las relaciones sexuales a través del pene. Si llegara a sentir placer incorporando otras partes de su cuerpo dejará el rol de “macho activo” y adoptará el pasivo, propio de las mujeres y homosexuales. Perdiendo así su capacidad sensorial, es así como un verdadero hombre tiene que auto mutilarse; o sea, su sexualidad es seccionada.
  • A un verdadero hombre jamás una mujer le dirá qué hacer, y jamás de los jamases un “rarito”; aquí la sexualidad masculina tiene una actitud misógina ya que implica un rechazo de todo aquello que no sea considerado masculino e impone el sometimiento de los más débiles: Mujeres, niños y homosexuales. O sea, violenta.
  • Un verdadero hombre es impulsivo, irrefrenable incapaz de detenerse cuando una mujer “se le ofrece”. O sea, incontrolable.
  • Un verdadero hombre jamás de los jamases mostrará sus sentimientos y debilidad que son propias de los afeminados, débiles, inferiores. O sea, homofóbica.

Pajarillo mal educado

Aunque pocas veces somos capaces de percibirlo, la sociedad nos educa e inculca que el único camino para reafirmar nuestra hombría en caso de ser varones es la diferenciación de las mujeres y el sometimiento de las mismas, aunque ello nos cueste la despersonalización de nuestros sentimientos y la auto imposición de la insensibilidad, ya que el estatus de ellas es considerado inferior.

Libertad para volar

En mi humilde opinión, cuando te obligan a formar filas entre el machismo o el feminismo, y la sociedad a echado ya tu suerte, estarás destinado al sufrimiento causado por la aceptación del grupo; peor aún, si te pones juicioso, echarás de ver que hay piedras y palos de ambos lados. Entonces, ¿por qué encasillarnos en los ismos?
Pero como ya lo dijo el conocido refrán, el que no tiene de inga tiene de mandinga; entonces, ¿por qué seguir en lo mismo cuando bien podrías mandar al tacho de la basura los patrones que nos encadenan al sufrimiento y buscar la equidad para todos? Digo… ¿Qué te impide volar libre pajarito?

ETIQUETAS: sexualidad, masculinidad, salud, sexual

martes, 17 de noviembre de 2015

¿Guerra o… masacre de sexos?

Marco Paulini espinoza - Obstetra (Perú)

Por: Marco Paulini espinoza

 

Era casi mediodía cuando a mitad de calle fui testigo de un cuadro meramente cotidiano: una mujer de unos treinta años tenía una posición totalmente diferente  sobre un tema X con un hombre contemporáneo a ella.

Llamaba la atención la forma cómo él se imponía ante ella gritando; a la vez sus gestos y posiciones demostraban que si ella no cedía sería víctima de toda su hombría, de la que no se responsabilizaba pues él como todo macho que se respete no cedería frente a una mujer. Total, en sus propias palabras sostenía: “Así yo esté equivocado, ¡no me importa! ¿Quién eres tú para venir a callarme? ¡Anda atiende a tus hijos! “

Ante este cuadro no pude evitar formular para mis adentros (claro está) la pregunta: ¿En un conflicto de intereses entre hombres y mujeres es inevitable la violencia?

Y casi de automático surgió una segunda pregunta: ¿Este hombre habría reaccionado así de violento si la contraparte no hubiera sido una mujer sino otro hombre más fuerte que él?

Una creencia muy arraigada en nuestra sociedad es que es inevitable la violencia dentro del conflicto entre hombres y mujeres, y aquí se desprenden enunciados que escuchamos a diario impregnándose en nuestro ADN “frágilmente macho”, y que a veces son las propias mujeres quienes difunden:

  • ¡Hija, tú tienes la culpa de que te haya levantado la mano!¿Paraqué le reclamas?
  • Él sí te ama, y si te grita es porque le llevas la contra.
  • Si quieres que tu matrimonio funcione, tienes que ser una esposa considerada y sumisa.

Y vienen los refuerzos desde el frente masculino con frases como:

  • Hijo, jamás te dejes pisar el poncho: ¡imponte! Tú eres el hombre de la casa.
  • Demuestra quién manda.
  • Si dejas que decida una vez, lo querrá hacer siempre.

Bajo estas premisas tendríamos mil enunciados que nombrar, y hay quienes sostienen que para evitar la violencia hacia las mujeres, éstas tendrían que evitar a toda costa el conflicto.

Pero aquí la cosa se pone más interesante pues no hace falta ser un gran pensador para darnos cuenta que, más allá de ser hombre o mujer, somos seres individuales con diferentes intereses, sueños, metas, valores, formas de pensar, etc; por lo tanto el conflicto es inevitable en la interacción social entre hombres y mujeres. ¿

Entonces, ¿cuál es la clave para evitar el conflicto?

Por demás está la pregunta, porque en la interacción,el conflicto es inevitable entre hombres y mujeres; lo que sí es totalmente evitable es resolver el conflicto con violencia. Dicho de otra forma: SÍ es posible lograr acuerdos para evitar la violencia en la resolución de conflictos entre hombres y mujeres.

Por supuesto, esto no se logra de la noche a la mañana. Es necesario lograr aptitudes y habilidades de comunicación para la concesión y satisfacción de ambas partes sin menospreciar a quien demuestre debilidad; está más que demostrado que la violencia de género se sustenta en un marco donde el género se construye en un desequilibrio de poder que beneficia a hombres, pues como es bien sabido, en esta “oculta guerra de sexos” quien demuestra mayor fuerza son los hombres y en el ejercicio de ese poder tiene que doblegar la voluntad de los más débiles cuando encuentra resistencia para poder seguir ostentando poder.

Entonces aquí surgen otras preguntas, naturales en mi mente masculina: ¿tengo privilegios que me fueron otorgados por un poder sobrenatural por ser hombre?, ¿ser hombre me da el derecho de doblegar al sexo opuesto/débil?, ¿las mujeres, niños y afeminados están obligados a aceptar mi poderío por ser “macho”?

Mi cerebro masculino se pone en modo automático y no puedo dejar de recordar una conocida canción que durante mi infancia escuché cantar, con la solemnidad y orgullo que se canta el himno nacional, a los hombres de mi entorno, y que más o menos recita así: “bendita sea mi mama… ¡por haberme parido macho!... ¡machistas son las mujeres porque les gustan los machos!”

Vuelve la lucidez a mí, y no puedo dejar de agradecer a Dios porque mi cerebro masculino se da cuenta que ser un verdadero hombre va más allá de ostentar poder sobre los más débiles, y que la balanza a lo largo del tiempo ha sido injustamente manipulada e inclinada por la testosterona.

Por lo tanto, desde esta perspectiva puedo observar que muchas veces, por no decir casi siempre, la armadura que nos auto imponemos en nuestro afán de ostentar poder no deja que disfrutemos de la interacción con el sexo opuesto, y que más allá de tener un pene o una vagina, todos somos individuos con fortalezas y debilidades, con sueños y metas por cumplir, con derechos y deberes innatos por ser personas, y de más está decir con sentimientos que nos hacen a cada uno (seas hombre o mujer) humanos.

Entonces en mi razonamiento surge una última pregunta: ¿ya te diste cuenta de eso?

lunes, 20 de julio de 2015

Hablemos del VIH/Sida

Por: Marco Paulini Espinoza


En este espacio se busca hablar de un tema que aunque está inundado de información, es evidente que las campañas del uso del preservativo no están logrando la meta deseada y que aún no logra crear conciencia en la autoprotección para la prevención de el VIH/sida y demás infecciones de transmisión sexual.

Entonces es necesaria la autorreflexión sobre las prácticas sexuales desprotegidas entre personas heterosexuales, homosexuales y bisexuales; se hace esta aclaración porque no es sensato seguir atribuyendo la infección por VIH/Sida al público gay, estigmatizándolos de comportamientos indecorosos.

Se observa una realidad más cruenta donde la infección no discrimina entre orientación sexual, o género (masculino o femenino) y que está ganando espacio gracias a prácticas sexuales de riesgo como practicar sexo sin preservativo, inicio precoz de las relaciones sexuales sin uso del preservativo; prácticas que a la fecha ya no son por falta de información, sino que se atribuyen a la falta de conciencia, pues son prácticas adoptadas por muchos jóvenes y no tan jóvenes que simplemente no toman en cuenta el riesgo de adquirir el VIH.

También se observa que sumado a esto, muchas personas aún se muestran renuentes al tamizaje gratuito del VIH aludiendo que “no son hombres que se acuesten con hombres” o que son “mujeres que solo se acuestan con su esposo”, cuando la realidad nos ha enseñado que si bien es cierto hay grupos que presentan más riesgos a la infección, todos podríamos ser víctimas de la misma.

Importante es destacar que estudios científicos demuestran que la infección por VIH/Sida es detectada entre los 16 y 24 años. Bien sabido es que desde el momento de la infección hasta la aparición de la sintomatología, pueden transcurrir entre 5 y 10 años, si tomamos en cuenta que la persona mientras no muestra sintomatología no se somete al tamizaje de VIH; entonces para cuando es diagnosticada nos damos con la cruel realidad que la persona fue infectada entre los 13 y 15 años, mejor dicho, en la adolescencia, donde la mayoría ni siquiera toma en cuenta que puede ser blanco de la infección.


La historia de "Diana"

Conocí a "Carlos" a los 14 años, y para entonces él tenía 16; fuimos compañeros de aula en el colegio secundario.

Dos años después, salí embarazada, Carlos dejó el colegio y, como es costumbre, me fui a vivir con él. Día a día me demostraba que si bien los dos éramos muy jóvenes, él me amaba y se preocupaba porque yo estuviera bien. No teníamos mucho pero con lo poco fuimos saliendo adelante.

Transcurrió el tiempo y noté que Carlos empezó a enfermar; cada vez era más seguido su malestar. Para ese entonces él ya tenía 20 años y yo estaba con tres meses de embarazo de mi segundo hijo. 

Todos me decían que no me preocupara porque eso afectaría a mi bebé.

Alguien me aconsejó que debía llevar a Carlos a la posta médica, que ahí había una pruebita gratis que le hacían a la gente que presentara los síntomas que Carlos tenía, y de paso me hiciera chequear lo de mi embarazo.

Mi suegro me dijo que no era necesario, pues esa prueba “era para hombres que se acostaban con prostitutas o con otros hombres”, y como yo no era ni lo uno ni lo otro debía estar tranquila.

En su lugar le dieron cuanta pastilla y hierbita había, pero con todo y eso Carlos no se recuperaba.

Un día Carlos ya no pudo levantarse; me armé de valor y fui a la posta médica. Ahí me diagnosticaron VIH y me dijeron que era necesario que Carlos se hiciera la prueba también.

Un día antes que Carlos muriera, entre lágrimas me pidió perdón, me dijo que jamás me engañó y que fui el amor de su vida, pero que las vacaciones anteriores al año en que nos conocimos, fue a Chiclayo, donde la tía ‘Aydee’, pues era costumbre el viaje en esas épocas del año.

‘Paco’ y ‘Juan’, hijos de la tía Aydeé frecuentaban a ‘Rosa’, una chica coquetona, a la cual debía conocer para hacerse hombre.

Entre lágrimas me dijo que si pudiera retroceder el tiempo nunca me habría condenado al castigo de su inmadurez. También llorando le contesté que ambos fuimos víctimas y no había qué perdonar.

Hoy estoy recibiendo retrovirales y a la espera de mi parto. Ruego a Dios mi bebé no nazca infectado, pues mi primer hijo no tuvo suerte.


¿Qué es el VIH/Sida?

El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es un virus que ataca a las células encargadas de la defensa del cuerpo llamadas Linfocitos Cooperadores CD4. Conforme avanza la infección y los recuentos de Linfocitos CD4 decaen dejando al cuerpo con menos capacidad de defensa, las personas infectadas con el virus comienzan a contraer infecciones graves que normalmente no se contagiarían, volviéndose inmunodeficientes. A este proceso avanzado donde ya hay afección de otras enfermedades oportunistas se le llama SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Muchas veces la persona es diagnosticada con VIH aun cuando esta no presenta síntomas
Cuando la persona es infectada, el virus progresa paulatinamente y la persona es asintomática o mejor dicho, no presenta síntomas que hagan sospechar la infección. Este proceso puede durar hasta diez años o más, periodo en que la persona puede trasmitir el virus a otras personas.

De no ser diagnosticada y por ende no recibir tratamiento la persona desarrollará Sida; Las personas que desarrollan Sida tienen su sistema inmunológico tan dañado que fácilmente contraen otras enfermedades oportunistas, causándoles la muerte.


¿Cómo se transmite?

El VIH puede ser encontrado en líquidos y secreciones corporales como sangre, semen, líquido preseminal, secreción vaginal y leche materna. Cualquier práctica que implique el contacto de esos líquidos y secreciones corporales con las mucosas y el torrente sanguíneo de otra persona puede causar infección por VIH; las mujeres embarazadas con VIH se lo pueden transmitir al hijo durante el embarazo, en el momento del parto o durante la lactancia.


¿Quiénes tienen mayor riesgo de contraer el VIH?

Cualquier persona que comparta agujas para inyectarse.

Bebés nacidos de madres con VIH que no recibieron tratamiento contra el virus durante el embarazo.

Personas que tienen relaciones sexuales sin protección (preservativo) y más aún si tienen parejas que tienen comportamientos de alto riesgo (promiscuos), que sean VIH positivos o tengan Sida.

Personas que recibieron transfusiones de sangre o hemoderivados que no hayan cumplido con los rigurosos estándares de detección del virus.


¿Cuáles son los síntomas?

Cuando la infección es aguda muy a menudo son similares a la gripe: diarrea, dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular, diversas erupciones cutáneas, úlceras bucales, sudores fríos, dolor de garganta, ganglios linfáticos inflamados.


A tener en cuenta

Hoy en día la ciencia avanza, y gracias a ello tenemos retrovirales que ayudan a que la infección no avance, y por ende gozar de buena vida. No obstante no se debe olvidar que si bien es cierto la infección puede tratarse, y sobrellevar como un mal crónico, aun no existe cura y no se debe bajar la guardia.

Además se debe tomar conciencia que una vez iniciado el tratamiento, este deberá continuarse, de lo contrario el paciente solo se expondrá a crear resistencia al fármaco y mientras más resistencia menos efectividad; ésto se traduce a menos posibilidad de vida.

Puedes enviar tus inquietudes a la cuenta de Twitter en @MarcoPaulini

martes, 30 de junio de 2015

Todo a su edad

Por: Marco Paulini Espinoza

No cabe duda que el embarazo adolescente trae consigo repercusiones tanto a nivel individual como social. Dicho de otro modo: no es un problema personal, sino que nos afecta a todos como sociedad.
Trae consecuencias nefastas en el desarrollo socio económico del país. Todo esto sucede al limitar los recursos para el desarrollo de los adolescentes que son padres y madres.
Si ahondamos en el tema, podremos evidenciar que el embarazo adolescente conduce a la deserción y el abandono de las escuelas. Esto se traduce en individuos de bajos niveles educativos, y por lo tanto los hace no aptos para empleos adecuados con condiciones laborales óptimas.
Todo esto equivale a pobreza y exclusión.
Asimismo los hijos producto de estas uniones tempranas, en su mayoría, están condenados a la herencia y perpetuación intergeneracional de la pobreza; además familias fraccionadas.
¿Pero qué pasa cuando somos simples espectadores de este problema, y no sumamos esfuerzos por reducir los índices de embarazos adolescentes?
Tampoco debemos cerrar los ojos ante el hecho de que hoy por hoy el adolescente explora su sexualidad sin la más mínima educación sexual, ejerciendo su libre albedrío de forma casi inconsciente; tampoco debemos olvidar que muchos embarazos adolescentes son la proyección de la opresión y limitación de los derechos mismos conferidos al adolescente.
 Aquí encontramos adolescentes que han sido violentadas o que han sido forzadas a la unión temprana, estigmatizando y limitando sus planes de vida, la transición adecuada hacia su vida adulta.
También encontramos problemas de salud, ya que aunque físicamente una adolescente puede concebir, aún no ha alcanzado la madurez biológica que asegure un embarazo adecuado, desencadenando una serie de problemas que se traducen en riesgo para su salud y la de su bebé. También evidenciamos las altas tasas de suicidio producto del problema psicológico que significa para el adolescente afrontar un embarazo no deseado, y que por desgracia nunca podremos preguntar qué pasó por su mente a quienes fueron víctimas de este hecho.
Ante esta realidad tan cruenta es hora de iniciar un plan de contingencia e integrarnos en la prevención del embarazo adolescente, siendo capaces de reconocer que tanto madres, padres, tutores legales y sociedad en si misma debemos luchar hacia la prevención del mismo, pero no desde un enfoque apocalíptico, satanizando y condenando a los adolescentes por el hecho de ejercer su sexualidad; sino desde la perspectiva EDUCATIVA PREVENTIVA, reconociendo que el adolescente es sujeto integrado a una sexualidad que le es propia desde el momento mismo de su nacimiento; y que como ser sujeto a una sexualidad puede ser víctima de su inadecuada educación e inexperiencia; porque hay que reconocer que ser adolescente tiene características propias de esta etapa de vida, y una de ellas es la inexperiencia.
La reducción del embarazo adolescente se logrará postergando la edad de inicio de las relaciones sexuales en adolescentes que así lo deseen, mientras paralelo a ello, se logre el uso de metodología anticonceptiva en adolescentes que ya tienen una vida sexual activa.
Se debe lograr la culminación de la educación secundaria e integrar en el plan curricular la educación sexual integral y educación para la prevención de la violencia sexual con profesionales de la salud formados en esta temática.
Debemos fomentar y promover la construcción de conocimientos y valores orientados hacia el ejercicio de una sexualidad responsable, como fuente de desarrollo personal, la misma que se traduce en desarrollo social.

¡Hagamos el cambio!