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lunes, 15 de junio de 2015

Violencia Basada en Género (VBG)

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Por: Marco Paulini espinoza

Para definir la violencia basada en genero tenemos que entender primero qué es la violencia.

En este punto decimos que la violencia es el comportamiento u omisión del mismo, con propósito de ocasionar daño y/o lesionar a otra persona, transgrediendo así los derechos del otro individuo. Dicho de otra forma es un comportamiento intencional.

¿Qué es la violencia basada en género?

La organización mundial de la salud (OMS) y la organización panamericana de la salud (OPS) la definen como: “todo acto de fuerza física o verbal, coerción o privación amenazadora para la vida, dirigida a la mujer o la niña, que cause daño físico o psicológico, humillación o privación arbitraria de la libertad y que perpetúe la subordinación femenina, tanto si se produce en la vida pública como privada”.

Muchas veces la VBG está inmersa en la vida cotidiana de la mujer, surtiendo efecto de victimización sistemática en el género femenino, y que no discrimina entre niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y adultas mayores, ocasionando que la violencia pase desapercibida, dando origen a un tipo de “violencia fantasma”, sumando a la no identificación de la misma.

Aquí es necesario aprender a diferenciar entre violencia basada en género y otros tipos de violencia interpersonal y social; reconociendo que la violencia basada en género, tiene como objetivo la sumisión de la mujer ante el dominio de quien tenga el poder y por consecuencia el control. Generalmente es llevada a cabo por la pareja sentimental y/o familiar, y en el círculo del hogar; mejor dicho, la mujer es el blanco de la agresión.

En cambio, en la violencia sin origen de género, la victima puede ser cualquiera, incluso un hombre, el victimario un extraño o conocido ocasional y el espacio en el que es llevado a cabo este hecho puede ser cualquiera.

¿Es la violencia basada en género una violación de derechos humanos?

Por estar basada en la inequidad y la desigualdad hacia las mujeres en la práctica y distribución del poder en la sociedad, se pone de manifiesto que la VBG, trasgrede los derechos humanos; y casi siempre esta enlazada con la violencia a menores de edad.

En una visión más panorámica podremos apreciar, que en el ámbito familiar, cuando son violentados los derechos humanos de una mujer, también son violentados los derechos de sus hijos e hijas, siendo anulado su derecho a vivir y crecer en ambientes libres de violencia. De esta forma los hijos pasan a ser víctimas y testigos del terror y la degradación del género femenino, al convivir con un adulto que tiene un errado sentimiento y convicción de pertenencia y control de “su mujer” y los integrantes de su familia (hijos)

¿Es la Violencia Sexual una forma de Violencia de Género?

Si, y esto se hace evidente porque el cuerpo femenino es percibido, conquistado y dominado como territorio de pertenencia y dominio masculino; esto se expresa en poderío emocional, físico, económico, chantaje o amenaza para la penetración o cualquier contacto sexual con la mujer, ya sea niña, adolescente o adulta; incluyendo prácticas culturales como mutilación de genitales, matrimonios impuestos, sobrevaloración de la virginidad, entre otros.

Muchas veces es la misma cultura la que justifica y hereda a sus hombres el sentimiento de conquista del cuerpo y la sexualidad femenina; adoctrinando a las mismas mujeres a aceptarse como propiedad masculina, enmascarando una relación patológica de dominio y dependencia que es traspasada de generación a generación.

Especial atención se debe dar al débito conyugal; que no es otra cosa que el mal principio marital que obliga a la mujer a dar satisfacción al deseo sexual de su esposo, por el hecho de ser ella “su mujer”, ignorando su deseo como fémina. Al ser encubierta tras el velo del matrimonio o convivencia, queda impune y vigente la violencia, a tal grado que muchas veces es indetectable por las mismas mujeres que la experimentan, asumiendo que es parte de lo normal por el hecho de ser ellas las mujeres.

Observemos un ejemplo diario:

Mamá, como la única responsable de las tareas domésticas.

Papá, como el único responsable de la familia y con autoridad para tomar decisiones.

Se observa aquí que la violencia es “natural”.

Las formas más comunes de violencia basada en género son el abuso sexual en la infancia, violencia doméstica y la violación sexual.

¿La violencia basada en género es un problema de salud pública?

Si, al tener un impacto negativo en la salud integral de la mujer, la VBG repercute en la salud de la sociedad. Es por esta razón que se debe mantener la vigilancia ya que no es una tendencia aislada, sino que tiene raíz e impacto negativo en todo el mundo.

En este sentido se concluye que la salud de la mujer debe ser contemplada por las políticas públicas en busca de la equidad de género, que garantice el bienestar social y la justicia para sus integrantes; mediante la eliminación de factores que conllevan a la victimización y violencia de la mujer a causa de su género.

Los hombres hablamos

Muchas veces los varones mostramos tendencia a la violencia para resolver conflictos. Entonces automáticamente salta la pregunta ¿para resolver conflictos es necesaria la violencia?

Hay quienes conectan de forma inevitable el conflicto y la violencia y creen que para prevenir la violencia es necesario prevenir el conflicto.

Pero en el raciocinio humano, nos damos cuenta que independientemente del género femenino o masculino, como individuos tenemos diferentes intereses, aspiraciones, metas y valores; y mientras interactuamos es inevitable el conflicto, pero depende de nosotros mismos el aprender a resolverlos sin violencia, mediante el mutuo acuerdo que busque satisfacer a ambas partes a través del consenso y la razón.

Por desgracia, muchas veces el acto violento, llevado a cabo por el hombre, es considerado como normal y se justifica por la sublevación y el no reconocimiento de su autoridad por parte de las mujeres. Aquí tenemos argumentos cotidianos que enmascaran la VBG: “ella me provoca”, “yo soy el hombre de la casa”, “es que ella no me respeta”.

Como parte de este círculo vicioso, los niños que son criados en un ambiente violento, siguen construyendo su masculinidad en base a la superioridad otorgada por el machismo y en un futuro la exteriorizaran al convertirse en violentadores cuando ante el ejercicio de su supuesta autoridad, esta se vea amenazada o cuestionada por las mujeres.

Entre los principales temores de los hombres que han sido criados y “masculinizados en un ambiente violento” está el miedo de no alcanzar los estándares de “verdaderos hombres” y ser humillados o avergonzados cayendo en los calificativos de “saco largo” o “pisado”, teniendo que recurrir a su poderío y someter a la mujer como prueba de su hombría.

En este contexto, los hombres aprenden desde la niñez  y continuamente se ve probada su hombría  por la sociedad, teniendo que demostrarla aunque para esto tenga que violentar a los demás sometiendo a las mujeres y a los más débiles

¿Como hombre, qué puedo hacer?

Se debe empezar por el autoanálisis mediante una visión más franca de quienes somos como hombres, menos competitivos ante el género opuesto.

Esto no será para nada fácil, ya que hemos sido formados en base al machismo, y como tal este proceso no se dará de la noche a la mañana; pero ejerzamos el libre albedrío, deteniendo la violencia en casa, siendo constantes en nuestra decisión si el propósito es el verdadero cambio y el bienestar de la familia.

De ninguna forma debemos minimizar nuestros actos violentos; recordemos que no existen violencias pequeñas o grandes, todas son actos que deben ser desechados; tener en claro que nada justifica nuestra violencia, por lo tanto somos los únicos responsables de nuestros actos violentos; aprender a autosatisfacer nuestras necesidades, sin esperar que por un sentir de superioridad las mujeres lo hagan por nosotros, esto es clave en la prevención de muchos conflictos que llevan a hechos violentos.

Aprender a auto reconocer las señales cuando estamos a “punto de estallar” para evitar el detonante a la violencia; debemos aprender a tener la capacidad de darnos cuenta que en esas condiciones no podemos continuar una discusión, porque no estaremos dispuestos a escuchar y solo importará lo que nosotros pensamos o sentimos, arriesgándonos a que todo termine en un acto violento; por lo tanto, es mejor “un tiempo fuera” y retirarnos; por supuesto que retirarnos nos costará, por el mismo hecho de sentir que somos débiles y estamos cediendo ante una pelea; pero si estamos comprometidos en cambiar es necesario decidir entre continuar una discusión que probablemente terminará en un hecho violento, o retirarnos para retomar la calma y en otro momento llegar a un consenso con la pareja que satisfaga a ambos.

El “tiempo fuera” o “retiro” es un tiempo que debería ser aprovechado para despejar ideas, y realizar actividades que ayuden en este objetivo, muy buena opción es una caminata al aire libre y a solas para pensar con claridad, nunca se deben buscar amistades que alienten al machismo o alcohol para la resolución del problema.

Para la mayoría de los hombres el hecho de negociar y conciliar nos es difícil y más cuando hemos sido formados para imponernos o negociar desde un plano donde el mayor poder se nos es otorgados por ser varones; esto no quiere decir que es imposible, sino que demanda de un mayor compromiso con nuestras parejas y demás miembros de la familia.

Una vez logrado el equilibrio es gratificante ver lo logrado, y estaremos encaminados al respeto mutuo y el reconocimiento como verdaderos hombres.

 En la medida en que seamos capaces de irnos despojando de esa armadura que desde la niñez nos fueron impregnando como mecanismo de protección y que implica ser insensibles con los demás y con nosotros mismos; podremos comparar que lo que ganamos con vínculos afectivos con la familia es superior a lo perdemos en poderío, haciendo sostenible el cambio.

Entonces cabe decir que como hombres seremos mejores en la medida en que empecemos a recobrar nuestra capacidad sensitiva y amorosa que la cultura y la sociedad se encargó de borrar.

¡Hagamos el cambio!


Envia tus inquietudes a la cuenta de Twitter @MarcoPaulini

lunes, 31 de octubre de 2016

Salvamos una mujer, salvamos una comunidad (III)



Previniendo embarazo adolescente en entornos mayormente rurales





El embarazo en adolescentes es un problema de salud pública importante, y su prevalencia se debe a las condiciones socioculturales, las mismas que han determinado su considerable aumento, aconteciendo con mayor frecuencia en sectores socioeconómicos más disminuidos, aunque se presenta en todos los estratos de la sociedad.

Muchas veces la violencia basada en género (VBG) está inmersa en la vida cotidiana de la mujer, surtiendo efecto de victimización sistemática en el género femenino. Esto se evidencia al analizar el alto índice de embarazos en adolescentes, ocasionando que la violencia pase desapercibida, dando origen a un tipo de “violencia fantasma”, sumando a la no identificación de la misma.

Por eso, esta intervención se propone prevenir el embarazo en adolescentes en una jurisdicción territorial específica.
Particularmente, la intervención quiere concentrarse en:
1- Sensibilizar a la población adolescente de la jurisdicción para prevenir el embarazo adolescente en un entorno de equidad de género.
2- Promocionar el desarrollo humano a través de proyectos de vida en adolescentes.
3- Estimular la réplica de los contenidos aprendidos por los y las participantes del taller educativo de “Prevención del embarazo adolescente” dentro de su comunidad educativa.
4- Desarrollar entornos saludables para el adolescente a través de la educación sobre sexualidad del adolescente a padres y madres de familia.

En esta intervención participan quien coordina la estrategia de salud sexual y reproductiva (SSR)en la oficina que administra la jurisdicción y los jefes de cada establecimiento de salud que estén dentro de ella; pero, el espacio de intervención serían las instituciones educativas a las que asistan los adolescentes (nivel secundario).
Y la razón lógica es que nuestro público objetivo son Adolescentes varones y mujeres que estén cursando la educación secundaria en instituciones educativas  de la jurisdicción.

Lo que tenemos que hacer es un (1) taller educativo conformado por cinco (5) sesiones educativas (una al mes por cada institución educativa) más una (1) sesión de réplica (expoferia) por cada institución educativa.
Se seleccionará una (1) institución educativa por cada Establecimiento de Salud.
Cada sesión tendrá dos horas pedagógicas, y los temas a abordar son:
  • Sesión 1: Equidad de género. 
  • Sesión 2: VBG y su prevención.
  • Sesión 3: Embarazo adolescente.
  • Sesión 4: Promoción de desarrollo humano y proyectos de vida en adolescentes.
  • Sesión 5: Intervención a padres y madres de familia: sexualidad del adolescente.
Al final se desarrollará una expo feria: Los adolescentes harán réplica de los conocimientos adquiridos a sus pares.
El monitoreo de la intervención es continuo y finaliza con la elaboración de un informe que tiene que ser publicado para verificar el cumplimiento de indicadores y tener una referencia que se conecte a futuras intervenciones.


Post-producido por Sheyla Benavente.

sábado, 19 de enero de 2019

Violencia de género: lo que Cecilia nunca comprendió.

Por Marco Paulini Espinoza

Eran trece las primaveras que sus ojos vieron florecer. Ya para la media mañana se había alejado tanto del poblado que su espíritu sintió ser libre como cuando su madre tomaba su mano para guiar su andar apenas hace algunos años atrás.

La añoranza se apoderaba de sus más íntimos pensamientos cuando de pronto sintióse fatigada, y un ligero mareo la hizo buscar un lugar donde recostarse, mientras entre sus manos apretujaba a carola.

El viento frío hizo colisionar unas hojas secas contra su rostro, despertose y la luna mágicamente iluminaba la pradera dejando entrever la ausencia de las diez ovejas que fueron el motivo y excusa perfecta de su alejamiento.

Su mano se deslizó sobre el pasto y encontróse con el encaje del vestido de carola. Entre tanta mala suerte, una sonrisa se esbozó en su rostro a la vez que una lágrima recorría su mejilla. Como pudo tomó en sus brazos a carola, apretujándola, y deseando volver a aquel día de su cumpleaños número ocho, cuando la tía Sofía, que llevaba años lejos, regresó de la ciudad trayendo a la muñeca con su linda sonrisa bordada en su carita de trapo, la misma que venía en una hermosa caja adornada con un moño rojo y que sería su obsequio recordando el día cuando ella nació.

Levantose y un extraño dolor de cintura la volvió a tumbar casi de inmediato, mientras un grito de dolor desgarrante que nadie oyó en la soledad de la pradera escapó de su ser.

Intentaba tranquilizarse cuando sintió un fluido caliente recorrer sus muslos; no podía comprender por qué se estaba desangrando a borbotones. El frío de la muerte se apoderó de su frágil cuerpo haciéndola temblar, lloró e intentó gritar por auxilio, pero estaba completamente sola.

Tontamente, como escenas teatrales, pensamientos casi programados pasaban por su cabeza: ¿Qué estarían pensando de ella en casa de su marido Juan?, Seguramente que como en casa de sus padres “la tenían muy consentida”, no se acostumbró a su nueva familia; por otra parte, que pensaría su papá ante la ofensa de su huída, con lo mucho que le costó llegar a un arreglo con Juan para que la gente del pueblo no hable y se diera cuenta de que su hija ya no era virgen.

Al no llegar a casa seguramente juan la menospreciaría y buscaría otra chica en la soledad del campo para hacerla suya como era la costumbre, pues a sus veintidós años ya lo había hecho varias veces; como esa vez cuando Cecilia regresaba de la escuela y la fortuna, la mala fortuna, hizo que se topara con Juan en la soledad del campo, y aunque antes nunca cruzo palabra alguna... su destino cambiaría para siempre.

¿Qué le importaba a Juan hacerlo una vez más? ¿Qué le importaba a Juan que Cecilia quedara deshonrada y marcada de por vida.

Se culpó por haberse alejado tanto, pues su intención sólo fue sentirse libre pero no huir, se culpó por haber perdido las ovejas, se culpó por ser mala hija, se culpó por ser mala mujer y no pudo comprender qué estaba pasando con su cuerpo. Hizo un esfuerzo sobre humano y caminó como pudo, casi a rastras. Su cuerpo no respondió más y un “Dios mio, ayúdame” fue su último razonamiento.

Eran las cuatro de la madrugada cuando un jornalero entre la niebla tropezó con cecilia, que blanca como papel y fría por el aire de la sierra aún tenía pulso. Rápidamente la tomó en sus brazos y la cubrió con su poncho. Un alboroto se armó en el pueblo. Juan no quiso que la llevaran a la posta médica, pues era costumbre de los lugareños sanar a sus enfermos con los curiosos y chamanes.

Para las cinco de la tarde, don Evaristo, chamán muy respetado, dijo que ya no podía hacer nada por cecilia y que la llevaran a la posta médica.

Cecilia fue evacuada y llegó al hospital de la ciudad casi a media noche. Media hora después confirmaron su muerte. La inocencia de sus años no la dejó comprender que estuvo embarazada de ocho semanas. Los médicos al siguiente día confirmaron que la causa de su sangrado fue un aborto.

Denunciemos el machismo tan arraigado en las prácticas culturales, la falta de educación en temas de equidad de genero. ¡No a la violencia de género!



[Comenta a continuación o a mi cuenta de Twitter: @MarcoPaulini]

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Píldora del día siguiente: mitos y verdades

Algunas definiciones sobre embarazo, anticoncepción y derechos sexuales y reproductivos

Por Marco Paulini Espinoza

¿Cuándo una mujer queda embarazada? ¿Todos los coitos terminan en la procreación de un nuevo ser? ¿Cómo funciona la anticoncepción oral de emergencia? Desde el 22 de agosto de 2016, el Primer Juzgado Constitucional de Lima instruyó que se distribuya gratuitamente la AOE en todos los establecimientos públicos de salud, medida que estaba suspendida desde 2009.
         
El problema era que sí podía comercializarse en farmacias y boticas privadas, lo que generaba inequidad en el acceso, y eso es lo que la decisión judicial trataba de equilibrar.

Pero, ¿de qué se trata todo este proceso? Antes creo necesario que entiendas algunos conceptos e interpretaciones relacionados a este tema, para que si te integras a la discusión, también lo hagas en equidad de criterios. Además, te incluyo fuentes en las que puedes profundizar más sobre estos conceptos.

1. Ciclo reproductivo, ovulación y fecundación.
Todos los meses el organismo femenino se prepara para un embarazo. Esta preparación inicia con el primer día de regla, gracias a que los ovarios fabrican hormonas como estrógeno y progesterona, mecanismo regulado por el hipotálamo en el cerebro. Su fin es la maduración de óvulos, así como la preparación del útero y el resto de órganos sexuales femeninos para un posible embarazo.

En la semana siguiente al inicio de la regla, los ovarios serán los responsables de la maduración folicular. Como en cada ciclo menstrual de siete a ocho folículos inician su crecimiento, solo uno crece llegando a su madurez entre el día 12 a 16 del ciclo, momento en que se produce la ovulación; la trompa de Falopio capta al óvulo maduro que inicia su recorrido hasta el útero, el mismo que se ha estado preparando para un posible embarazo engrosando su capa endometrial (1). Una vez liberado, el óvulo podrá ser fertilizado al unirse al espermatozoide durante las siguientes 12-48 horas; si no, comenzará a desintegrarse.

La  fecundación humana  es interna; es decir se produce dentro del cuerpo de la mujer, concretamente en las  trompas de Falopio.

La fecundación es probable si los espermatozoides (células masculinas) a través del coito, son depositados en la vagina entre los 12 a 16 días del ciclo menstrual femenino; es entonces que, ayudados por el moco cervical, y depositados en la porción superior de la vagina, inician su ascenso hasta llegar a las trompas de Falopio; éstas a su vez han recogido un óvulo maduro (célula femenina).

Para que se produzca la fecundación (unión del óvulo con un  espermatozoide) es necesario que el contacto sexual (coito) entre hombre y mujer (excepto cuando se utilizan técnicas de fecundación artificial o asistida) se realice en un momento cercano a la ovulación (1).

Entonces es fácil establecer que gracias a este funcionamiento armonioso y casi cronometrado que realiza el sistema reproductivo femenino, las mujeres son fértiles todos los meses durante su etapa de vida reproductiva, la misma que se inicia con la menarquia (primera menstruación) y termina con la menopausia. Entonces su fertilidad o reproducción dependerá de los mecanismos que ella y/o su pareja adopten para iniciar o prevenir embarazos, hechos que responden a una secuencia biológica que ocurre cíclicamente en cada mujer, secuencia a la que no se puede dejar de prestar atención sin tomar las medidas preventivas y menos dejar bajo “designio divino”.

2. Embarazo
De interceptarse óvulo y espermatozoide, estos se unirán, fusionando sus núcleos y formando una sola célula que, a partir de ahí, emprenderá su camino hacia el útero mientras también inicia un proceso de mitosis multiplicándose en número de células.

Pasados tres a cuatro días desde la ovulación, el óvulo fecundado llegará al útero donde podría tardar de dos a tres días más para fijarse al endometrio, lugar en que se desarrollará el nuevo ser (1).

3. Anticoncepción Oral de Emergencia (AOE) y su mecanismo de acción.
El anticonceptivo oral de emergencia (AOE) es un método que brinda una alternativa ante las relaciones sexuales forzadas o violaciones sexuales, coito sin uso previo de anticonceptivo, mal uso o falla de este (4). Es necesario acotar que este método es eficaz solo en las primeras 72 horas posteriores al acto sexual; fuera de este tiempo, no se debe usar.

Está demostrado que la AOE funciona gracias a que impide la ovulación, a su vez espesa el moco cervical haciendo que el espermatozoide no avance su camino hacia el interior del útero (5). Así por ejemplo las píldoras anticonceptivas de emergencia de levonorgestrel previenen el embarazo impidiendo o retrasando la ovulación, y evitan la fertilización de un óvulo por su efecto sobre el moco cervical, volviéndolo más espeso, y con eso se disminuye la movilidad del espermatozoide, por lo tanto también su capacidad de unirse al óvulo (4).

Entonces nos respaldamos en evidencia científica actualizada para afirmar que una vez ocurrida la fecundación, la AOE no interfiere con el proceso de implantación del óvulo fecundado y que tampoco interfiere el desarrollo embrionario de un óvulo ya implantado.

Lo que se debería tomar en cuenta es que la AOE es un buen método que permite la prevención de embarazos no deseados y, como consecuencia, la protección de la vida de la mujer.

Como ya se explicó, se debe prestar atención al mecanismo de acción, ya que la AOE al impedir la ovulación, no dispondrá un óvulo que fecundar, por lo tanto no habrá embarazo; además, de ser el caso que la relación sexual haya ocurrido posterior a la ovulación donde ya se produjo un óvulo, este método como segundo mecanismo de acción espesa el moco cervical, impidiendo que espermatozoide y óvulo se encuentren; entonces queda demostrado que no es un método abortivo, trayendo al suelo las falsas teorías en las que muchas autoridades políticas influenciadas por sus homólogas eclesiásticas se basan, pues aquí no se está atentando contra la vida de un supuesto “nuevo ser” sino que simplemente se anulan las condiciones para que el embarazo ocurra.

4. Derechos sexuales y reproductivos (DSR) y legislación peruana sobre AOE.
Por otro lado, cada mujer u hombre tiene todo el derecho a decidir sobre su sexualidad, con total libertad, sin verse sujeta(o) a coerción, discriminación o violencia; a decidir sobre si tener o no tener hijos, el número y espaciamiento de estos, así como a tener información veraz y con base científica y acceso a metodología anticonceptiva. Traducido todo esto, a tener Derechos Sexuales y Reproductivos (DSR), los mismos que se mencionaron y reconocieron en la Conferencia sobre Población y Desarrollo en el Cairo, 1994 y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, 1995.

La constitución política en nuestro país no hace mención explícita a los DSR de las personas, sin embargo sí reconoce una serie de derechos que están inmersos o relacionados directamente con los DSR de cada ciudadano: así encontramos el derecho a la dignidad, al libre desarrollo de la personalidad, además del derecho a la vida, a la integridad física y mental, a la libertad de conciencia, a la libertad de información, a la intimidad personal por citar algunos.

Asimismo, el 28 de julio de 2005, queda aprobada la norma técnica que tiene como objetivo garantizar y estandarizar los procesos de atención en planificación familiar en el marco de los DSR con enfoque de género, estableciendo que toda persona tiene derecho a disfrutar del más alto nivel de su salud para que le permita disfrutar de su sexualidad; a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos; a tener acceso con igualdad y sin discriminación alguna incluida la orientación sexual a los servicios de Salud Reproductiva y Planificación Familiar; al acceso a métodos anticonceptivos para realizar una elección libre y voluntaria; a tener acceso a servicios de calidad en salud sexual y reproductiva sin ningún tipo de coacción; a que las instituciones de salud velen porque se cumplan estos principios.

Por desgracia en nuestro país, los DSR de las mujeres no han sido plenamente reconocidos, al punto que la legislación sobre AOE se ha venido dando tras un velo de machismo, en el que hasta las autoridades eclesiásticas se han permitido dar mensajes en contra de este anticonceptivo, pese a que Perú es un país laico, y como tal la iglesia no debería influir al momento de legislar sobre temas relacionados con los derechos sexuales de las personas.

El argumento de los opositores es la defensa de un ser hipotético, no demostrado y bajo la premisa de “defensa de la vida”.

Fe, ciencia y machismo
Pese a que la legislación peruana por fin comienza a tener una postura más favorable a los derechos sexuales, paradójicamente aún se percibe que hay un gran número de mujeres (sin contar a los varones) que si bien reconocen que éste método anticonceptivo ofrece una salida ante una situación no deseada, todavía lo ven como algo que atenta a la fe, prefiriendo aceptar lo que por “designio divino” les tocó vivir, y que por tradición y religión la misión de la mujer es el llamado a “dar vida” pese a las condiciones en que ésta se dé.

Para quienes tenemos una visión panorámica de lo que sucede, podemos afirmar categóricamente que esta situación no es más que el producto del letargo y la falta de interés del Gobierno Peruano en reconocer y legislar a tiempo a favor de los derechos sexuales de las personas, más aun el de las mujeres; que el Gobierno al haber prestado mayor atención a la “religiosidad” ha venido permitiendo que se legisle dándole a la mujer un valor casi de mera reproducción.


Si a esto le sumamos la desinformación, tenemos la fórmula perfecta para seguir en el caos que los embarazos no deseados traen consigo; entonces, podemos dilucidar que ante tales condiciones, por desgracia ,para muchas de nuestras mujeres no es una opción el uso de la AOE como medio de protección de su vida; pero no es una opción por voluntad propia, sino por mero desconocimiento que se da por falta de información , porque el Estado (casi de la mano de la iglesia y el machismo) no ofrece las condiciones para que sea la propia mujer quien reconozca, se empodere e interiorice que tiene derechos sexuales, que no tienen que entrar en conflicto con su fe y los haga respetar.

No perdamos de vista nuestro principal enfoque, y este es la salud de cada persona, traducida en salud social, principalmente la de nuestras mujeres, pues un gran número de embarazos no deseados terminan en abortos clandestinos en lugares insalubres que atentan a la integridad física de las mujeres, además de los problemas psicológicos.

Tengamos en cuenta que ante violaciones sexuales o cualquier relación íntima sin uso de preservativo, la persona no se expone solo a un embarazo no deseado, pues, la AOE no protege de las infecciones de transmisión sexual ni el VIH, ya que no es un método que evite el contacto con los fluídos corporales de la otra persona.

Si deseas profundizar más, te sugiero visitar las referencias bibliográficas que usé para escribir este artículo:
1. Saludemia. Planificación familiar. Lima: Saludemia; 2016
4. Organización Mundial de la Salud. Anticoncepción de Emergencia. España: Organización Mundial de la Salud; 2016.
5. Centro de la mujer peruana Flora Tristán. Anticoncepción Oral de Emergencia. Lima: Centro de la mujer peruana Flora Tristán; 2016.
8. Petrell E. Política de anticoncepción oral de emergencia: la experiencia peruana. Simposio [Serie en internet]. 2013[Citada 2016 octubre 31]; 30 (3):m [Alrededor de 2 pantallas]. Disponible en: http://www.scielosp.org/pdf/rpmesp/v30n3/a19v30n3.pdf