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sábado, 19 de enero de 2019

Violencia de género: lo que Cecilia nunca comprendió.

Por Marco Paulini Espinoza

Eran trece las primaveras que sus ojos vieron florecer. Ya para la media mañana se había alejado tanto del poblado que su espíritu sintió ser libre como cuando su madre tomaba su mano para guiar su andar apenas hace algunos años atrás.

La añoranza se apoderaba de sus más íntimos pensamientos cuando de pronto sintióse fatigada, y un ligero mareo la hizo buscar un lugar donde recostarse, mientras entre sus manos apretujaba a carola.

El viento frío hizo colisionar unas hojas secas contra su rostro, despertose y la luna mágicamente iluminaba la pradera dejando entrever la ausencia de las diez ovejas que fueron el motivo y excusa perfecta de su alejamiento.

Su mano se deslizó sobre el pasto y encontróse con el encaje del vestido de carola. Entre tanta mala suerte, una sonrisa se esbozó en su rostro a la vez que una lágrima recorría su mejilla. Como pudo tomó en sus brazos a carola, apretujándola, y deseando volver a aquel día de su cumpleaños número ocho, cuando la tía Sofía, que llevaba años lejos, regresó de la ciudad trayendo a la muñeca con su linda sonrisa bordada en su carita de trapo, la misma que venía en una hermosa caja adornada con un moño rojo y que sería su obsequio recordando el día cuando ella nació.

Levantose y un extraño dolor de cintura la volvió a tumbar casi de inmediato, mientras un grito de dolor desgarrante que nadie oyó en la soledad de la pradera escapó de su ser.

Intentaba tranquilizarse cuando sintió un fluido caliente recorrer sus muslos; no podía comprender por qué se estaba desangrando a borbotones. El frío de la muerte se apoderó de su frágil cuerpo haciéndola temblar, lloró e intentó gritar por auxilio, pero estaba completamente sola.

Tontamente, como escenas teatrales, pensamientos casi programados pasaban por su cabeza: ¿Qué estarían pensando de ella en casa de su marido Juan?, Seguramente que como en casa de sus padres “la tenían muy consentida”, no se acostumbró a su nueva familia; por otra parte, que pensaría su papá ante la ofensa de su huída, con lo mucho que le costó llegar a un arreglo con Juan para que la gente del pueblo no hable y se diera cuenta de que su hija ya no era virgen.

Al no llegar a casa seguramente juan la menospreciaría y buscaría otra chica en la soledad del campo para hacerla suya como era la costumbre, pues a sus veintidós años ya lo había hecho varias veces; como esa vez cuando Cecilia regresaba de la escuela y la fortuna, la mala fortuna, hizo que se topara con Juan en la soledad del campo, y aunque antes nunca cruzo palabra alguna... su destino cambiaría para siempre.

¿Qué le importaba a Juan hacerlo una vez más? ¿Qué le importaba a Juan que Cecilia quedara deshonrada y marcada de por vida.

Se culpó por haberse alejado tanto, pues su intención sólo fue sentirse libre pero no huir, se culpó por haber perdido las ovejas, se culpó por ser mala hija, se culpó por ser mala mujer y no pudo comprender qué estaba pasando con su cuerpo. Hizo un esfuerzo sobre humano y caminó como pudo, casi a rastras. Su cuerpo no respondió más y un “Dios mio, ayúdame” fue su último razonamiento.

Eran las cuatro de la madrugada cuando un jornalero entre la niebla tropezó con cecilia, que blanca como papel y fría por el aire de la sierra aún tenía pulso. Rápidamente la tomó en sus brazos y la cubrió con su poncho. Un alboroto se armó en el pueblo. Juan no quiso que la llevaran a la posta médica, pues era costumbre de los lugareños sanar a sus enfermos con los curiosos y chamanes.

Para las cinco de la tarde, don Evaristo, chamán muy respetado, dijo que ya no podía hacer nada por cecilia y que la llevaran a la posta médica.

Cecilia fue evacuada y llegó al hospital de la ciudad casi a media noche. Media hora después confirmaron su muerte. La inocencia de sus años no la dejó comprender que estuvo embarazada de ocho semanas. Los médicos al siguiente día confirmaron que la causa de su sangrado fue un aborto.

Denunciemos el machismo tan arraigado en las prácticas culturales, la falta de educación en temas de equidad de genero. ¡No a la violencia de género!



[Comenta a continuación o a mi cuenta de Twitter: @MarcoPaulini]

sábado, 7 de enero de 2017

Una historia de verdadero amor...

Conocí a "Carlos" a los 14 años, y para entonces él tenía 16; fuimos compañeros de aula en el colegio secundario. Dos años después, salí embarazada, Carlos dejó el colegio y, como es costumbre, me fui a vivir con él. Día a día me demostraba que si bien los dos éramos muy jóvenes, él me amaba y se preocupaba porque yo estuviera bien. No teníamos mucho pero con lo poco fuimos saliendo adelante. Transcurrió el tiempo y noté que Carlos empezó a enfermar; cada vez era más seguido su malestar. Para ese entonces él ya tenía 20 años y yo estaba con tres meses de embarazo de mi segundo hijo. Todos me decían que no me preocupara porque eso afectaría a mi bebé. Alguien me aconsejó que debía llevar a Carlos a la posta médica, que ahí había una pruebita gratis que le hacían a la gente que presentara los síntomas que Carlos tenía, y de paso me hiciera chequear lo de mi embarazo. Mi suegro me dijo que no era necesario, pues esa prueba “era para hombres que se acostaban con prostitutas o con otros hombres”, y como yo no era ni lo uno ni lo otro debía estar tranquila. En su lugar le dieron cuanta pastilla y hierbita había, pero con todo y eso Carlos no se recuperaba. Un día Carlos ya no pudo levantarse; me armé de valor y fui a la posta médica. Ahí me diagnosticaron VIH y me dijeron que era necesario que Carlos se hiciera la prueba también. Un día antes que Carlos muriera, entre lágrimas me pidió perdón, me dijo que jamás me engañó y que fui el amor de su vida, pero que las vacaciones anteriores al año en que nos conocimos, fue a Chiclayo, donde la tía ‘Aydee’, pues era costumbre el viaje en esas épocas del año. ‘Paco’ y ‘Juan’, hijos de la tía Aydeé frecuentaban a ‘Rosa’, una chica coquetona, a la cual debía conocer para hacerse hombre. Entre lágrimas me dijo que si pudiera retroceder el tiempo nunca me habría condenado al castigo de su inmadurez. También llorando le contesté que ambos fuimos víctimas y no había qué perdonar. Hoy estoy recibiendo retrovirales y a la espera de mi parto. Ruego a Dios mi bebé no nazca infectado, pues mi primer hijo no tuvo suerte.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Píldora del día siguiente: mitos y verdades

Algunas definiciones sobre embarazo, anticoncepción y derechos sexuales y reproductivos

Por Marco Paulini Espinoza

¿Cuándo una mujer queda embarazada? ¿Todos los coitos terminan en la procreación de un nuevo ser? ¿Cómo funciona la anticoncepción oral de emergencia? Desde el 22 de agosto de 2016, el Primer Juzgado Constitucional de Lima instruyó que se distribuya gratuitamente la AOE en todos los establecimientos públicos de salud, medida que estaba suspendida desde 2009.
         
El problema era que sí podía comercializarse en farmacias y boticas privadas, lo que generaba inequidad en el acceso, y eso es lo que la decisión judicial trataba de equilibrar.

Pero, ¿de qué se trata todo este proceso? Antes creo necesario que entiendas algunos conceptos e interpretaciones relacionados a este tema, para que si te integras a la discusión, también lo hagas en equidad de criterios. Además, te incluyo fuentes en las que puedes profundizar más sobre estos conceptos.

1. Ciclo reproductivo, ovulación y fecundación.
Todos los meses el organismo femenino se prepara para un embarazo. Esta preparación inicia con el primer día de regla, gracias a que los ovarios fabrican hormonas como estrógeno y progesterona, mecanismo regulado por el hipotálamo en el cerebro. Su fin es la maduración de óvulos, así como la preparación del útero y el resto de órganos sexuales femeninos para un posible embarazo.

En la semana siguiente al inicio de la regla, los ovarios serán los responsables de la maduración folicular. Como en cada ciclo menstrual de siete a ocho folículos inician su crecimiento, solo uno crece llegando a su madurez entre el día 12 a 16 del ciclo, momento en que se produce la ovulación; la trompa de Falopio capta al óvulo maduro que inicia su recorrido hasta el útero, el mismo que se ha estado preparando para un posible embarazo engrosando su capa endometrial (1). Una vez liberado, el óvulo podrá ser fertilizado al unirse al espermatozoide durante las siguientes 12-48 horas; si no, comenzará a desintegrarse.

La  fecundación humana  es interna; es decir se produce dentro del cuerpo de la mujer, concretamente en las  trompas de Falopio.

La fecundación es probable si los espermatozoides (células masculinas) a través del coito, son depositados en la vagina entre los 12 a 16 días del ciclo menstrual femenino; es entonces que, ayudados por el moco cervical, y depositados en la porción superior de la vagina, inician su ascenso hasta llegar a las trompas de Falopio; éstas a su vez han recogido un óvulo maduro (célula femenina).

Para que se produzca la fecundación (unión del óvulo con un  espermatozoide) es necesario que el contacto sexual (coito) entre hombre y mujer (excepto cuando se utilizan técnicas de fecundación artificial o asistida) se realice en un momento cercano a la ovulación (1).

Entonces es fácil establecer que gracias a este funcionamiento armonioso y casi cronometrado que realiza el sistema reproductivo femenino, las mujeres son fértiles todos los meses durante su etapa de vida reproductiva, la misma que se inicia con la menarquia (primera menstruación) y termina con la menopausia. Entonces su fertilidad o reproducción dependerá de los mecanismos que ella y/o su pareja adopten para iniciar o prevenir embarazos, hechos que responden a una secuencia biológica que ocurre cíclicamente en cada mujer, secuencia a la que no se puede dejar de prestar atención sin tomar las medidas preventivas y menos dejar bajo “designio divino”.

2. Embarazo
De interceptarse óvulo y espermatozoide, estos se unirán, fusionando sus núcleos y formando una sola célula que, a partir de ahí, emprenderá su camino hacia el útero mientras también inicia un proceso de mitosis multiplicándose en número de células.

Pasados tres a cuatro días desde la ovulación, el óvulo fecundado llegará al útero donde podría tardar de dos a tres días más para fijarse al endometrio, lugar en que se desarrollará el nuevo ser (1).

3. Anticoncepción Oral de Emergencia (AOE) y su mecanismo de acción.
El anticonceptivo oral de emergencia (AOE) es un método que brinda una alternativa ante las relaciones sexuales forzadas o violaciones sexuales, coito sin uso previo de anticonceptivo, mal uso o falla de este (4). Es necesario acotar que este método es eficaz solo en las primeras 72 horas posteriores al acto sexual; fuera de este tiempo, no se debe usar.

Está demostrado que la AOE funciona gracias a que impide la ovulación, a su vez espesa el moco cervical haciendo que el espermatozoide no avance su camino hacia el interior del útero (5). Así por ejemplo las píldoras anticonceptivas de emergencia de levonorgestrel previenen el embarazo impidiendo o retrasando la ovulación, y evitan la fertilización de un óvulo por su efecto sobre el moco cervical, volviéndolo más espeso, y con eso se disminuye la movilidad del espermatozoide, por lo tanto también su capacidad de unirse al óvulo (4).

Entonces nos respaldamos en evidencia científica actualizada para afirmar que una vez ocurrida la fecundación, la AOE no interfiere con el proceso de implantación del óvulo fecundado y que tampoco interfiere el desarrollo embrionario de un óvulo ya implantado.

Lo que se debería tomar en cuenta es que la AOE es un buen método que permite la prevención de embarazos no deseados y, como consecuencia, la protección de la vida de la mujer.

Como ya se explicó, se debe prestar atención al mecanismo de acción, ya que la AOE al impedir la ovulación, no dispondrá un óvulo que fecundar, por lo tanto no habrá embarazo; además, de ser el caso que la relación sexual haya ocurrido posterior a la ovulación donde ya se produjo un óvulo, este método como segundo mecanismo de acción espesa el moco cervical, impidiendo que espermatozoide y óvulo se encuentren; entonces queda demostrado que no es un método abortivo, trayendo al suelo las falsas teorías en las que muchas autoridades políticas influenciadas por sus homólogas eclesiásticas se basan, pues aquí no se está atentando contra la vida de un supuesto “nuevo ser” sino que simplemente se anulan las condiciones para que el embarazo ocurra.

4. Derechos sexuales y reproductivos (DSR) y legislación peruana sobre AOE.
Por otro lado, cada mujer u hombre tiene todo el derecho a decidir sobre su sexualidad, con total libertad, sin verse sujeta(o) a coerción, discriminación o violencia; a decidir sobre si tener o no tener hijos, el número y espaciamiento de estos, así como a tener información veraz y con base científica y acceso a metodología anticonceptiva. Traducido todo esto, a tener Derechos Sexuales y Reproductivos (DSR), los mismos que se mencionaron y reconocieron en la Conferencia sobre Población y Desarrollo en el Cairo, 1994 y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, 1995.

La constitución política en nuestro país no hace mención explícita a los DSR de las personas, sin embargo sí reconoce una serie de derechos que están inmersos o relacionados directamente con los DSR de cada ciudadano: así encontramos el derecho a la dignidad, al libre desarrollo de la personalidad, además del derecho a la vida, a la integridad física y mental, a la libertad de conciencia, a la libertad de información, a la intimidad personal por citar algunos.

Asimismo, el 28 de julio de 2005, queda aprobada la norma técnica que tiene como objetivo garantizar y estandarizar los procesos de atención en planificación familiar en el marco de los DSR con enfoque de género, estableciendo que toda persona tiene derecho a disfrutar del más alto nivel de su salud para que le permita disfrutar de su sexualidad; a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos; a tener acceso con igualdad y sin discriminación alguna incluida la orientación sexual a los servicios de Salud Reproductiva y Planificación Familiar; al acceso a métodos anticonceptivos para realizar una elección libre y voluntaria; a tener acceso a servicios de calidad en salud sexual y reproductiva sin ningún tipo de coacción; a que las instituciones de salud velen porque se cumplan estos principios.

Por desgracia en nuestro país, los DSR de las mujeres no han sido plenamente reconocidos, al punto que la legislación sobre AOE se ha venido dando tras un velo de machismo, en el que hasta las autoridades eclesiásticas se han permitido dar mensajes en contra de este anticonceptivo, pese a que Perú es un país laico, y como tal la iglesia no debería influir al momento de legislar sobre temas relacionados con los derechos sexuales de las personas.

El argumento de los opositores es la defensa de un ser hipotético, no demostrado y bajo la premisa de “defensa de la vida”.

Fe, ciencia y machismo
Pese a que la legislación peruana por fin comienza a tener una postura más favorable a los derechos sexuales, paradójicamente aún se percibe que hay un gran número de mujeres (sin contar a los varones) que si bien reconocen que éste método anticonceptivo ofrece una salida ante una situación no deseada, todavía lo ven como algo que atenta a la fe, prefiriendo aceptar lo que por “designio divino” les tocó vivir, y que por tradición y religión la misión de la mujer es el llamado a “dar vida” pese a las condiciones en que ésta se dé.

Para quienes tenemos una visión panorámica de lo que sucede, podemos afirmar categóricamente que esta situación no es más que el producto del letargo y la falta de interés del Gobierno Peruano en reconocer y legislar a tiempo a favor de los derechos sexuales de las personas, más aun el de las mujeres; que el Gobierno al haber prestado mayor atención a la “religiosidad” ha venido permitiendo que se legisle dándole a la mujer un valor casi de mera reproducción.


Si a esto le sumamos la desinformación, tenemos la fórmula perfecta para seguir en el caos que los embarazos no deseados traen consigo; entonces, podemos dilucidar que ante tales condiciones, por desgracia ,para muchas de nuestras mujeres no es una opción el uso de la AOE como medio de protección de su vida; pero no es una opción por voluntad propia, sino por mero desconocimiento que se da por falta de información , porque el Estado (casi de la mano de la iglesia y el machismo) no ofrece las condiciones para que sea la propia mujer quien reconozca, se empodere e interiorice que tiene derechos sexuales, que no tienen que entrar en conflicto con su fe y los haga respetar.

No perdamos de vista nuestro principal enfoque, y este es la salud de cada persona, traducida en salud social, principalmente la de nuestras mujeres, pues un gran número de embarazos no deseados terminan en abortos clandestinos en lugares insalubres que atentan a la integridad física de las mujeres, además de los problemas psicológicos.

Tengamos en cuenta que ante violaciones sexuales o cualquier relación íntima sin uso de preservativo, la persona no se expone solo a un embarazo no deseado, pues, la AOE no protege de las infecciones de transmisión sexual ni el VIH, ya que no es un método que evite el contacto con los fluídos corporales de la otra persona.

Si deseas profundizar más, te sugiero visitar las referencias bibliográficas que usé para escribir este artículo:
1. Saludemia. Planificación familiar. Lima: Saludemia; 2016
4. Organización Mundial de la Salud. Anticoncepción de Emergencia. España: Organización Mundial de la Salud; 2016.
5. Centro de la mujer peruana Flora Tristán. Anticoncepción Oral de Emergencia. Lima: Centro de la mujer peruana Flora Tristán; 2016.
8. Petrell E. Política de anticoncepción oral de emergencia: la experiencia peruana. Simposio [Serie en internet]. 2013[Citada 2016 octubre 31]; 30 (3):m [Alrededor de 2 pantallas]. Disponible en: http://www.scielosp.org/pdf/rpmesp/v30n3/a19v30n3.pdf



lunes, 31 de octubre de 2016

Salvamos una mujer, salvamos una comunidad (III)



Previniendo embarazo adolescente en entornos mayormente rurales





El embarazo en adolescentes es un problema de salud pública importante, y su prevalencia se debe a las condiciones socioculturales, las mismas que han determinado su considerable aumento, aconteciendo con mayor frecuencia en sectores socioeconómicos más disminuidos, aunque se presenta en todos los estratos de la sociedad.

Muchas veces la violencia basada en género (VBG) está inmersa en la vida cotidiana de la mujer, surtiendo efecto de victimización sistemática en el género femenino. Esto se evidencia al analizar el alto índice de embarazos en adolescentes, ocasionando que la violencia pase desapercibida, dando origen a un tipo de “violencia fantasma”, sumando a la no identificación de la misma.

Por eso, esta intervención se propone prevenir el embarazo en adolescentes en una jurisdicción territorial específica.
Particularmente, la intervención quiere concentrarse en:
1- Sensibilizar a la población adolescente de la jurisdicción para prevenir el embarazo adolescente en un entorno de equidad de género.
2- Promocionar el desarrollo humano a través de proyectos de vida en adolescentes.
3- Estimular la réplica de los contenidos aprendidos por los y las participantes del taller educativo de “Prevención del embarazo adolescente” dentro de su comunidad educativa.
4- Desarrollar entornos saludables para el adolescente a través de la educación sobre sexualidad del adolescente a padres y madres de familia.

En esta intervención participan quien coordina la estrategia de salud sexual y reproductiva (SSR)en la oficina que administra la jurisdicción y los jefes de cada establecimiento de salud que estén dentro de ella; pero, el espacio de intervención serían las instituciones educativas a las que asistan los adolescentes (nivel secundario).
Y la razón lógica es que nuestro público objetivo son Adolescentes varones y mujeres que estén cursando la educación secundaria en instituciones educativas  de la jurisdicción.

Lo que tenemos que hacer es un (1) taller educativo conformado por cinco (5) sesiones educativas (una al mes por cada institución educativa) más una (1) sesión de réplica (expoferia) por cada institución educativa.
Se seleccionará una (1) institución educativa por cada Establecimiento de Salud.
Cada sesión tendrá dos horas pedagógicas, y los temas a abordar son:
  • Sesión 1: Equidad de género. 
  • Sesión 2: VBG y su prevención.
  • Sesión 3: Embarazo adolescente.
  • Sesión 4: Promoción de desarrollo humano y proyectos de vida en adolescentes.
  • Sesión 5: Intervención a padres y madres de familia: sexualidad del adolescente.
Al final se desarrollará una expo feria: Los adolescentes harán réplica de los conocimientos adquiridos a sus pares.
El monitoreo de la intervención es continuo y finaliza con la elaboración de un informe que tiene que ser publicado para verificar el cumplimiento de indicadores y tener una referencia que se conecte a futuras intervenciones.


Post-producido por Sheyla Benavente.

lunes, 24 de octubre de 2016

Salvamos una mujer, salvamos una comunidad (II)


Prevención de la muerte materna desde un enfoque integrativo




En el campo de la salud pública, el agente comunitario de salud ha contribuido a la disminución de muertes maternas e infantiles debido a la influencia que tiene sobre la  población para cambiar actitudes y  conductas, forman brigadas  sanitarias, contribuyen a la captación, identificación y  seguimiento de los grupos de riesgo, las gestantes se  encuentran mejor informadas  sobre los beneficios de un embarazo bien controlado,  también realizan transferencia de gestantes y población en riesgo al aumento de  coberturas de vacunación  en zonas rurales y urbano marginales, etc.

Por eso, este proyecto, que dura tres meses, toma ventaja de agentes comunitarios en la jurisdicción donde estamos interviniendo; es decir de las personas dentro de una localidad con capacidad de liderazgo.
Este agente se integra a un equipo compuesto por:
  • Quien coordina la estrategia de Salud Sexual y Reproductiva en la jurisdicción más grande en términos de poder de decisión
  • Representante de la municipalidad de la jurisdicción donde intervenimos
  • delegado de una organización social de base representativa en la jurisdicción donde estamos interviniendo
  • Quienes dirigen los establecimientos de salud dentro de nuestra jurisdicción
  • Responsables de la estrategia SSR en los establecimientos de salud dentro de la jurisdicción
Esta intervención busca mejorar la atención mediante actividades de promoción de la salud a través de la participación multisectorial y el compromiso de la sociedad civil.
Específicamente se concentra en:
1.         Lograr el reclutamiento de agentes comunitarios (AC), asegurando por lo menos uno en cada localidad de la jurisdicción donde estamos interviniendo.
2.         Garantizar la capacitación permanente e integral de los AC.
3.         Promover el rol activo y coordinado de los AC, para la promoción de los servicios de salud sexual y reproductiva, identificación de signos de alarma y referencia comunitaria de usuarias.
4.         Otorgar incentivos no monetarios a los AC afianzando su participación en el trabajo comunitario.
5.         Otorgar la certificación correspondiente a la labor del AC.

Esta propuesta se enmarca en la acción participativa multisectorial; en ese sentido el logro del objetivo será consecuencia de las sinergias logradas entre los diferentes sectores.

Cabe indicar que el Ministerio de Salud ha venido desarrollando experiencias exitosas de promoción de la salud a través de participación comunitaria., Una de esas experiencias ha sido el trabajo con los Agentes Comunitarios de Salud, que ha mostrado gran eficacia para enfrentar los problemas del sector.
Estos agentes han puesto de manifiesto su compromiso, realizando acciones de prevención y promoción de la salud en su comunidad. En ésta tarea han tenido singular importancia los establecimientos de salud y las organizaciones no gubernamentales, las que han contribuido a mejorar las capacidades del Agente Comunitario en Salud para enfrentar las emergencias y los problemas de salud comunales.

Post-producido por Sheyla Benavente.

lunes, 27 de junio de 2016

Blanca y radiante ¿va… la novia?

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El silencio fue interrumpido por el repicar de las campanas mientras atolondradas aves blancas revoloteaban graciosamente sobre quienes se congregaron para augurarles prosperidad.
 Su impaciencia se disipó al verla. Una sonrisa dibujose en su rostro contemplando la hermosura de sus catorce primaveras. Se podía ver la alegría de él, y cómo orgullosamente la esperaba como quien espera el reconocimiento por haber ganado la batalla.
Blanca y radiante iba ella, sostenida del brazo de su padre quien la acompañaba hacia el altar, mientras su madre en sus mejores prendas lloraba; otras mujeres, vestidas todas para la ocasión, le decían
- Es mejor así: a todas nos llega la hora de formar un hogar.
Otra decía
- siéntete orgullosa; no todas hemos podido salir de blanco como tu hija.
Alguien más decía
- si no es él, alguien más se la llevará.
otra más susurraba
- Se está casando como Dios manda; nadie podrá criticarla.
Un ángel de los que allí se congregaban espectaba la escena y lloraba recordando todos los momentos felices que vivió junto a su hermanita mayor, y, testiga de todos los eventos que culminaron con un matrimonio, no podía dejar de hacerse la pregunta - ¿Esto me sucederá alguna vez a mí también?
Hermosa se le veía caminando hacia el altar mientras una niña con una canastita llena de pétalos de rosa guiaba su caminar. Ella extasiada con la marcha nupcial se sentía abrumada por tantos sentimientos. Para sus adentros pensaba “al fin de cuentas, ¿quién no quiere tener un futuro asegurado al lado de un hombre acomodado?; además ya cuarentón, tiene la madurez que un chico de mi edad ni tiene…“
Se llenó de valor, prefirió solo pensar en si se vería mal que a su nueva casa llevara a Julieta, quien fue su compañía desde que la tía Matilde se la regaló cuando apenas tenía siete años, y aunque Julieta, su muñeca, estaba vieja, era su única confidente.
Tras su velo podía dibujarse la inocencia y feminidad de sus años. Su velo y el rizo de su cabello juguetonamente ocultaban el moretón producto de la cachetada que la noche anterior le propinó su padre cuando ella le confesó que no deseaba casarse, mientras, su inmaculado vestido blanco disimulaba bien sus dos meses de gestación.
Un coro casi angelical sonaba mientras el padre entregaba a su nena al infeliz violador.
Ahora bien, ¿eres la novia, o quien espera a la novia? De ti depende seguir o parar la violencia basada en  género.

martes, 7 de junio de 2016

¡Macho que se respeta!

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Como varones, desde muy pequeños nos van configurando para asumir y creernos el cuento de que pertenecemos a un colectivo superior, el hecho de ser hombres, con características que están por encima del colectivo femenino.
Por el contrario, del otro lado, la sociedad impregna en las mentes femeninas que están al servicio del varón. Lo realmente triste es que esta información no se trasmite de manera directa, sino que va mellando en la conciencia de cada individuo a través de actos cotidianos
Aquí algunos ejemplos:
  • el niño puede salir a jugar a la calle con sus amigos a “la guerrita”, mientras la niña debe quedarse en casa con la mamá mirando cómo una mujer “llena de valores” sufre por el amor de un hombre en una telenovela.
  • el padre sale de viaje y le dice a su pequeño hijo: ahora tú eres el hombre de la casa; cuida a tu mamá y a tu hermana; y a la niña le dice; hazle caso a tu hermano porque él es varón.
  • Carla, de 16 años, pide permiso a sus padres para ir a pasear; éstos le dan el permiso con la consigna de que debe ir acompañada por su hermano Luis de 8 años para que la “cuide”
  • llega la navidad y a pedrito le regalan una pistolita por ser hombre; mientras a rosita un set de cocina porque ella es mujercita.
 
Machote latino  
Visto desde este enfoque, la masculinidad no es otra cosa sino la suma de conductas, cargos y roles que la sociedad impone y supone sean desarrollados por los “verdaderos hombres” sin siquiera tomar en cuenta los sentimientos de éste.
Por desgracia en américa latina existe un estándar dominante y superior de “verdadero hombre masculino” que no deja espacio para los hombres que no se alínean a este estereotipo, sino que pasan a ser considerados “hombres raros” y blanco del asedio de los “verdaderos hombres” y en algunos casos “descartados” por las mujeres, al no cumplir con los estándares que la sociedad espera de ellos.
A pesar que “la actual sociedad trata por igual a todos los hombres”, también esta espera que todos exterioricen lo que se espera de ellos; si somos más analíticos nos daremos cuenta que hay diferencias físicas, biológicas y psicológicas entre los hombres y que es incongruente esperar la misma reacción “masculina” en todos los hombres ante los diferentes estímulos de la vida.
Así por ejemplo encontramos hombres que tienen características que se supone son netamente femeninas: más sensibles, más débiles, menos agresivos, más creativos, etc. Sin dejar de ver que esto mismo aplica para las mujeres; así encontramos mujeres más fuertes, poco expresivas, menos creativas, etc.
Cuando llegamos a este punto nos damos cuenta que esto causa gran malestar en el hombre que no cumple los estándares, teniendo que reprimir muchos sentimientos y modificando conductas y aun creando conflictos internos, para poder cumplir con lo impuesto.
Sin embargo existe una minoría, y aquí también tenemos hombres que lejos de alinearse, libran su propia batalla contracorriente, logrando crear un espacio para expresar su masculinidad de forma libre y respetada por la sociedad, y que para nada tiene que ver con diferente orientación sexual.
 
Los hombres no lloramos  
Un criterio inapelable para ser “un verdadero hombre” es el desollamiento de toda expresión sentimental, y esto lo vamos aprendiendo e interiorizando desde muy pequeños al ser considerados “maricones” ante la expresión del miedo, la vergüenza, la ternura, la compasión entre otros, por ser estos sentimientos, supuestas expresiones netamente femeninas y por lo tanto desvalorizadas, porque ser mujer es ser inferior y dependiente, y que va en contra del concepto de “hombre fuerte, realmente masculino y por lo tanto dominante”.
Aquí el análisis de lo expuesto devela y da respuesta del por qué la violencia basada en género (VBG)  es un tipo de violencia fantasma, y podemos apreciar que ante la amenaza del supuesto poder otorgado al hombre por ser hombre e insensible por imposición social, tiene que imponerse y doblegar cualquier amenaza de superioridad femenina; mientras la mujer asume que es natural su sumisión y que ante su sublevación es natural esperar una reacción agresiva por los hombres de su entorno, porque así fue formada, y por lo tanto la violencia pasa desapercibida.
Sin ánimos de ofensa o defensa lanzo la pregunta:
¿Deseas alinearte?

lunes, 20 de julio de 2015

Hablemos del VIH/Sida

Por: Marco Paulini Espinoza


En este espacio se busca hablar de un tema que aunque está inundado de información, es evidente que las campañas del uso del preservativo no están logrando la meta deseada y que aún no logra crear conciencia en la autoprotección para la prevención de el VIH/sida y demás infecciones de transmisión sexual.

Entonces es necesaria la autorreflexión sobre las prácticas sexuales desprotegidas entre personas heterosexuales, homosexuales y bisexuales; se hace esta aclaración porque no es sensato seguir atribuyendo la infección por VIH/Sida al público gay, estigmatizándolos de comportamientos indecorosos.

Se observa una realidad más cruenta donde la infección no discrimina entre orientación sexual, o género (masculino o femenino) y que está ganando espacio gracias a prácticas sexuales de riesgo como practicar sexo sin preservativo, inicio precoz de las relaciones sexuales sin uso del preservativo; prácticas que a la fecha ya no son por falta de información, sino que se atribuyen a la falta de conciencia, pues son prácticas adoptadas por muchos jóvenes y no tan jóvenes que simplemente no toman en cuenta el riesgo de adquirir el VIH.

También se observa que sumado a esto, muchas personas aún se muestran renuentes al tamizaje gratuito del VIH aludiendo que “no son hombres que se acuesten con hombres” o que son “mujeres que solo se acuestan con su esposo”, cuando la realidad nos ha enseñado que si bien es cierto hay grupos que presentan más riesgos a la infección, todos podríamos ser víctimas de la misma.

Importante es destacar que estudios científicos demuestran que la infección por VIH/Sida es detectada entre los 16 y 24 años. Bien sabido es que desde el momento de la infección hasta la aparición de la sintomatología, pueden transcurrir entre 5 y 10 años, si tomamos en cuenta que la persona mientras no muestra sintomatología no se somete al tamizaje de VIH; entonces para cuando es diagnosticada nos damos con la cruel realidad que la persona fue infectada entre los 13 y 15 años, mejor dicho, en la adolescencia, donde la mayoría ni siquiera toma en cuenta que puede ser blanco de la infección.


La historia de "Diana"

Conocí a "Carlos" a los 14 años, y para entonces él tenía 16; fuimos compañeros de aula en el colegio secundario.

Dos años después, salí embarazada, Carlos dejó el colegio y, como es costumbre, me fui a vivir con él. Día a día me demostraba que si bien los dos éramos muy jóvenes, él me amaba y se preocupaba porque yo estuviera bien. No teníamos mucho pero con lo poco fuimos saliendo adelante.

Transcurrió el tiempo y noté que Carlos empezó a enfermar; cada vez era más seguido su malestar. Para ese entonces él ya tenía 20 años y yo estaba con tres meses de embarazo de mi segundo hijo. 

Todos me decían que no me preocupara porque eso afectaría a mi bebé.

Alguien me aconsejó que debía llevar a Carlos a la posta médica, que ahí había una pruebita gratis que le hacían a la gente que presentara los síntomas que Carlos tenía, y de paso me hiciera chequear lo de mi embarazo.

Mi suegro me dijo que no era necesario, pues esa prueba “era para hombres que se acostaban con prostitutas o con otros hombres”, y como yo no era ni lo uno ni lo otro debía estar tranquila.

En su lugar le dieron cuanta pastilla y hierbita había, pero con todo y eso Carlos no se recuperaba.

Un día Carlos ya no pudo levantarse; me armé de valor y fui a la posta médica. Ahí me diagnosticaron VIH y me dijeron que era necesario que Carlos se hiciera la prueba también.

Un día antes que Carlos muriera, entre lágrimas me pidió perdón, me dijo que jamás me engañó y que fui el amor de su vida, pero que las vacaciones anteriores al año en que nos conocimos, fue a Chiclayo, donde la tía ‘Aydee’, pues era costumbre el viaje en esas épocas del año.

‘Paco’ y ‘Juan’, hijos de la tía Aydeé frecuentaban a ‘Rosa’, una chica coquetona, a la cual debía conocer para hacerse hombre.

Entre lágrimas me dijo que si pudiera retroceder el tiempo nunca me habría condenado al castigo de su inmadurez. También llorando le contesté que ambos fuimos víctimas y no había qué perdonar.

Hoy estoy recibiendo retrovirales y a la espera de mi parto. Ruego a Dios mi bebé no nazca infectado, pues mi primer hijo no tuvo suerte.


¿Qué es el VIH/Sida?

El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es un virus que ataca a las células encargadas de la defensa del cuerpo llamadas Linfocitos Cooperadores CD4. Conforme avanza la infección y los recuentos de Linfocitos CD4 decaen dejando al cuerpo con menos capacidad de defensa, las personas infectadas con el virus comienzan a contraer infecciones graves que normalmente no se contagiarían, volviéndose inmunodeficientes. A este proceso avanzado donde ya hay afección de otras enfermedades oportunistas se le llama SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Muchas veces la persona es diagnosticada con VIH aun cuando esta no presenta síntomas
Cuando la persona es infectada, el virus progresa paulatinamente y la persona es asintomática o mejor dicho, no presenta síntomas que hagan sospechar la infección. Este proceso puede durar hasta diez años o más, periodo en que la persona puede trasmitir el virus a otras personas.

De no ser diagnosticada y por ende no recibir tratamiento la persona desarrollará Sida; Las personas que desarrollan Sida tienen su sistema inmunológico tan dañado que fácilmente contraen otras enfermedades oportunistas, causándoles la muerte.


¿Cómo se transmite?

El VIH puede ser encontrado en líquidos y secreciones corporales como sangre, semen, líquido preseminal, secreción vaginal y leche materna. Cualquier práctica que implique el contacto de esos líquidos y secreciones corporales con las mucosas y el torrente sanguíneo de otra persona puede causar infección por VIH; las mujeres embarazadas con VIH se lo pueden transmitir al hijo durante el embarazo, en el momento del parto o durante la lactancia.


¿Quiénes tienen mayor riesgo de contraer el VIH?

Cualquier persona que comparta agujas para inyectarse.

Bebés nacidos de madres con VIH que no recibieron tratamiento contra el virus durante el embarazo.

Personas que tienen relaciones sexuales sin protección (preservativo) y más aún si tienen parejas que tienen comportamientos de alto riesgo (promiscuos), que sean VIH positivos o tengan Sida.

Personas que recibieron transfusiones de sangre o hemoderivados que no hayan cumplido con los rigurosos estándares de detección del virus.


¿Cuáles son los síntomas?

Cuando la infección es aguda muy a menudo son similares a la gripe: diarrea, dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular, diversas erupciones cutáneas, úlceras bucales, sudores fríos, dolor de garganta, ganglios linfáticos inflamados.


A tener en cuenta

Hoy en día la ciencia avanza, y gracias a ello tenemos retrovirales que ayudan a que la infección no avance, y por ende gozar de buena vida. No obstante no se debe olvidar que si bien es cierto la infección puede tratarse, y sobrellevar como un mal crónico, aun no existe cura y no se debe bajar la guardia.

Además se debe tomar conciencia que una vez iniciado el tratamiento, este deberá continuarse, de lo contrario el paciente solo se expondrá a crear resistencia al fármaco y mientras más resistencia menos efectividad; ésto se traduce a menos posibilidad de vida.

Puedes enviar tus inquietudes a la cuenta de Twitter en @MarcoPaulini

martes, 30 de junio de 2015

Todo a su edad

Por: Marco Paulini Espinoza

No cabe duda que el embarazo adolescente trae consigo repercusiones tanto a nivel individual como social. Dicho de otro modo: no es un problema personal, sino que nos afecta a todos como sociedad.
Trae consecuencias nefastas en el desarrollo socio económico del país. Todo esto sucede al limitar los recursos para el desarrollo de los adolescentes que son padres y madres.
Si ahondamos en el tema, podremos evidenciar que el embarazo adolescente conduce a la deserción y el abandono de las escuelas. Esto se traduce en individuos de bajos niveles educativos, y por lo tanto los hace no aptos para empleos adecuados con condiciones laborales óptimas.
Todo esto equivale a pobreza y exclusión.
Asimismo los hijos producto de estas uniones tempranas, en su mayoría, están condenados a la herencia y perpetuación intergeneracional de la pobreza; además familias fraccionadas.
¿Pero qué pasa cuando somos simples espectadores de este problema, y no sumamos esfuerzos por reducir los índices de embarazos adolescentes?
Tampoco debemos cerrar los ojos ante el hecho de que hoy por hoy el adolescente explora su sexualidad sin la más mínima educación sexual, ejerciendo su libre albedrío de forma casi inconsciente; tampoco debemos olvidar que muchos embarazos adolescentes son la proyección de la opresión y limitación de los derechos mismos conferidos al adolescente.
 Aquí encontramos adolescentes que han sido violentadas o que han sido forzadas a la unión temprana, estigmatizando y limitando sus planes de vida, la transición adecuada hacia su vida adulta.
También encontramos problemas de salud, ya que aunque físicamente una adolescente puede concebir, aún no ha alcanzado la madurez biológica que asegure un embarazo adecuado, desencadenando una serie de problemas que se traducen en riesgo para su salud y la de su bebé. También evidenciamos las altas tasas de suicidio producto del problema psicológico que significa para el adolescente afrontar un embarazo no deseado, y que por desgracia nunca podremos preguntar qué pasó por su mente a quienes fueron víctimas de este hecho.
Ante esta realidad tan cruenta es hora de iniciar un plan de contingencia e integrarnos en la prevención del embarazo adolescente, siendo capaces de reconocer que tanto madres, padres, tutores legales y sociedad en si misma debemos luchar hacia la prevención del mismo, pero no desde un enfoque apocalíptico, satanizando y condenando a los adolescentes por el hecho de ejercer su sexualidad; sino desde la perspectiva EDUCATIVA PREVENTIVA, reconociendo que el adolescente es sujeto integrado a una sexualidad que le es propia desde el momento mismo de su nacimiento; y que como ser sujeto a una sexualidad puede ser víctima de su inadecuada educación e inexperiencia; porque hay que reconocer que ser adolescente tiene características propias de esta etapa de vida, y una de ellas es la inexperiencia.
La reducción del embarazo adolescente se logrará postergando la edad de inicio de las relaciones sexuales en adolescentes que así lo deseen, mientras paralelo a ello, se logre el uso de metodología anticonceptiva en adolescentes que ya tienen una vida sexual activa.
Se debe lograr la culminación de la educación secundaria e integrar en el plan curricular la educación sexual integral y educación para la prevención de la violencia sexual con profesionales de la salud formados en esta temática.
Debemos fomentar y promover la construcción de conocimientos y valores orientados hacia el ejercicio de una sexualidad responsable, como fuente de desarrollo personal, la misma que se traduce en desarrollo social.

¡Hagamos el cambio!

lunes, 15 de junio de 2015

Violencia Basada en Género (VBG)

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Por: Marco Paulini espinoza

Para definir la violencia basada en genero tenemos que entender primero qué es la violencia.

En este punto decimos que la violencia es el comportamiento u omisión del mismo, con propósito de ocasionar daño y/o lesionar a otra persona, transgrediendo así los derechos del otro individuo. Dicho de otra forma es un comportamiento intencional.

¿Qué es la violencia basada en género?

La organización mundial de la salud (OMS) y la organización panamericana de la salud (OPS) la definen como: “todo acto de fuerza física o verbal, coerción o privación amenazadora para la vida, dirigida a la mujer o la niña, que cause daño físico o psicológico, humillación o privación arbitraria de la libertad y que perpetúe la subordinación femenina, tanto si se produce en la vida pública como privada”.

Muchas veces la VBG está inmersa en la vida cotidiana de la mujer, surtiendo efecto de victimización sistemática en el género femenino, y que no discrimina entre niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y adultas mayores, ocasionando que la violencia pase desapercibida, dando origen a un tipo de “violencia fantasma”, sumando a la no identificación de la misma.

Aquí es necesario aprender a diferenciar entre violencia basada en género y otros tipos de violencia interpersonal y social; reconociendo que la violencia basada en género, tiene como objetivo la sumisión de la mujer ante el dominio de quien tenga el poder y por consecuencia el control. Generalmente es llevada a cabo por la pareja sentimental y/o familiar, y en el círculo del hogar; mejor dicho, la mujer es el blanco de la agresión.

En cambio, en la violencia sin origen de género, la victima puede ser cualquiera, incluso un hombre, el victimario un extraño o conocido ocasional y el espacio en el que es llevado a cabo este hecho puede ser cualquiera.

¿Es la violencia basada en género una violación de derechos humanos?

Por estar basada en la inequidad y la desigualdad hacia las mujeres en la práctica y distribución del poder en la sociedad, se pone de manifiesto que la VBG, trasgrede los derechos humanos; y casi siempre esta enlazada con la violencia a menores de edad.

En una visión más panorámica podremos apreciar, que en el ámbito familiar, cuando son violentados los derechos humanos de una mujer, también son violentados los derechos de sus hijos e hijas, siendo anulado su derecho a vivir y crecer en ambientes libres de violencia. De esta forma los hijos pasan a ser víctimas y testigos del terror y la degradación del género femenino, al convivir con un adulto que tiene un errado sentimiento y convicción de pertenencia y control de “su mujer” y los integrantes de su familia (hijos)

¿Es la Violencia Sexual una forma de Violencia de Género?

Si, y esto se hace evidente porque el cuerpo femenino es percibido, conquistado y dominado como territorio de pertenencia y dominio masculino; esto se expresa en poderío emocional, físico, económico, chantaje o amenaza para la penetración o cualquier contacto sexual con la mujer, ya sea niña, adolescente o adulta; incluyendo prácticas culturales como mutilación de genitales, matrimonios impuestos, sobrevaloración de la virginidad, entre otros.

Muchas veces es la misma cultura la que justifica y hereda a sus hombres el sentimiento de conquista del cuerpo y la sexualidad femenina; adoctrinando a las mismas mujeres a aceptarse como propiedad masculina, enmascarando una relación patológica de dominio y dependencia que es traspasada de generación a generación.

Especial atención se debe dar al débito conyugal; que no es otra cosa que el mal principio marital que obliga a la mujer a dar satisfacción al deseo sexual de su esposo, por el hecho de ser ella “su mujer”, ignorando su deseo como fémina. Al ser encubierta tras el velo del matrimonio o convivencia, queda impune y vigente la violencia, a tal grado que muchas veces es indetectable por las mismas mujeres que la experimentan, asumiendo que es parte de lo normal por el hecho de ser ellas las mujeres.

Observemos un ejemplo diario:

Mamá, como la única responsable de las tareas domésticas.

Papá, como el único responsable de la familia y con autoridad para tomar decisiones.

Se observa aquí que la violencia es “natural”.

Las formas más comunes de violencia basada en género son el abuso sexual en la infancia, violencia doméstica y la violación sexual.

¿La violencia basada en género es un problema de salud pública?

Si, al tener un impacto negativo en la salud integral de la mujer, la VBG repercute en la salud de la sociedad. Es por esta razón que se debe mantener la vigilancia ya que no es una tendencia aislada, sino que tiene raíz e impacto negativo en todo el mundo.

En este sentido se concluye que la salud de la mujer debe ser contemplada por las políticas públicas en busca de la equidad de género, que garantice el bienestar social y la justicia para sus integrantes; mediante la eliminación de factores que conllevan a la victimización y violencia de la mujer a causa de su género.

Los hombres hablamos

Muchas veces los varones mostramos tendencia a la violencia para resolver conflictos. Entonces automáticamente salta la pregunta ¿para resolver conflictos es necesaria la violencia?

Hay quienes conectan de forma inevitable el conflicto y la violencia y creen que para prevenir la violencia es necesario prevenir el conflicto.

Pero en el raciocinio humano, nos damos cuenta que independientemente del género femenino o masculino, como individuos tenemos diferentes intereses, aspiraciones, metas y valores; y mientras interactuamos es inevitable el conflicto, pero depende de nosotros mismos el aprender a resolverlos sin violencia, mediante el mutuo acuerdo que busque satisfacer a ambas partes a través del consenso y la razón.

Por desgracia, muchas veces el acto violento, llevado a cabo por el hombre, es considerado como normal y se justifica por la sublevación y el no reconocimiento de su autoridad por parte de las mujeres. Aquí tenemos argumentos cotidianos que enmascaran la VBG: “ella me provoca”, “yo soy el hombre de la casa”, “es que ella no me respeta”.

Como parte de este círculo vicioso, los niños que son criados en un ambiente violento, siguen construyendo su masculinidad en base a la superioridad otorgada por el machismo y en un futuro la exteriorizaran al convertirse en violentadores cuando ante el ejercicio de su supuesta autoridad, esta se vea amenazada o cuestionada por las mujeres.

Entre los principales temores de los hombres que han sido criados y “masculinizados en un ambiente violento” está el miedo de no alcanzar los estándares de “verdaderos hombres” y ser humillados o avergonzados cayendo en los calificativos de “saco largo” o “pisado”, teniendo que recurrir a su poderío y someter a la mujer como prueba de su hombría.

En este contexto, los hombres aprenden desde la niñez  y continuamente se ve probada su hombría  por la sociedad, teniendo que demostrarla aunque para esto tenga que violentar a los demás sometiendo a las mujeres y a los más débiles

¿Como hombre, qué puedo hacer?

Se debe empezar por el autoanálisis mediante una visión más franca de quienes somos como hombres, menos competitivos ante el género opuesto.

Esto no será para nada fácil, ya que hemos sido formados en base al machismo, y como tal este proceso no se dará de la noche a la mañana; pero ejerzamos el libre albedrío, deteniendo la violencia en casa, siendo constantes en nuestra decisión si el propósito es el verdadero cambio y el bienestar de la familia.

De ninguna forma debemos minimizar nuestros actos violentos; recordemos que no existen violencias pequeñas o grandes, todas son actos que deben ser desechados; tener en claro que nada justifica nuestra violencia, por lo tanto somos los únicos responsables de nuestros actos violentos; aprender a autosatisfacer nuestras necesidades, sin esperar que por un sentir de superioridad las mujeres lo hagan por nosotros, esto es clave en la prevención de muchos conflictos que llevan a hechos violentos.

Aprender a auto reconocer las señales cuando estamos a “punto de estallar” para evitar el detonante a la violencia; debemos aprender a tener la capacidad de darnos cuenta que en esas condiciones no podemos continuar una discusión, porque no estaremos dispuestos a escuchar y solo importará lo que nosotros pensamos o sentimos, arriesgándonos a que todo termine en un acto violento; por lo tanto, es mejor “un tiempo fuera” y retirarnos; por supuesto que retirarnos nos costará, por el mismo hecho de sentir que somos débiles y estamos cediendo ante una pelea; pero si estamos comprometidos en cambiar es necesario decidir entre continuar una discusión que probablemente terminará en un hecho violento, o retirarnos para retomar la calma y en otro momento llegar a un consenso con la pareja que satisfaga a ambos.

El “tiempo fuera” o “retiro” es un tiempo que debería ser aprovechado para despejar ideas, y realizar actividades que ayuden en este objetivo, muy buena opción es una caminata al aire libre y a solas para pensar con claridad, nunca se deben buscar amistades que alienten al machismo o alcohol para la resolución del problema.

Para la mayoría de los hombres el hecho de negociar y conciliar nos es difícil y más cuando hemos sido formados para imponernos o negociar desde un plano donde el mayor poder se nos es otorgados por ser varones; esto no quiere decir que es imposible, sino que demanda de un mayor compromiso con nuestras parejas y demás miembros de la familia.

Una vez logrado el equilibrio es gratificante ver lo logrado, y estaremos encaminados al respeto mutuo y el reconocimiento como verdaderos hombres.

 En la medida en que seamos capaces de irnos despojando de esa armadura que desde la niñez nos fueron impregnando como mecanismo de protección y que implica ser insensibles con los demás y con nosotros mismos; podremos comparar que lo que ganamos con vínculos afectivos con la familia es superior a lo perdemos en poderío, haciendo sostenible el cambio.

Entonces cabe decir que como hombres seremos mejores en la medida en que empecemos a recobrar nuestra capacidad sensitiva y amorosa que la cultura y la sociedad se encargó de borrar.

¡Hagamos el cambio!


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martes, 9 de junio de 2015

Embarazo adolescente: ¿un “error”… de quién?

Por: Marco Paulini Espinoza

Se debe partir de la premisa que hablar del embarazo en la adolescencia, es hablar de un embarazo de riesgo:  no solo implica riesgo para la madre sino también riesgo para su hijo, con gran probabilidad de morbimortalidad para ambos durante el embarazo, parto y/o puerperio.
Se debe tener en cuenta que el embarazo en la adolescencia no es solo  un problema de la adolescente, sino que abarca al adolescente, las familias de ambos y la sociedad en sí misma, cerrando así todo un conjunto de secuelas que repercute en la salud y el desarrollo de los individuos inmersos en esta problemática.
A la vez que en la mayoría de los casos ancla a la persona al sub desarrollo individual, tiene gran impacto en el desarrollo socio económico de la población limitando los recursos de ésta.
En este punto se debe considerar al adolescente como agente de cambio para el desarrollo social, invirtiendo para darle armas para el desarrollo  de sus capacidades, abanderar, respetar y difundir sus derechos como personas, crear espacios para su desarrollo como miembro social.
Toda esta necesidad se hace visible al revisar la incidencia de embarazo adolescente.
Debido a la falta de información en salud sexual y reproductiva (SSR), la misma que se traduce en el desconocimiento de los derechos del mismo adolescente, derechos al ejercicio de su sexualidad en base a su valoración como persona, libre, informada y con total responsabilidad de la misma, y la necesidad de educación sexual que permita desarrollar habilidades para la postergación de la edad de inicio de las relaciones sexuales si así lo deciden.

¿Por qué una adolescente no debe embarazarse?
Se sabe que, en su mayoría, el embarazo en la adolescencia no es libre, informado y mucho menos planificado, teniendo impacto en el ámbito personal y social, sin tocar aun el tema de salud, limitando las oportunidades de desarrollo, a la vez el ejercicio de sus derechos.
Se sabe que la mayor incidencia de embarazo adolescente se expresa en poblaciones de bajos recursos económicos, en situaciones de pobreza y exclusión social, poblaciones que ya muestran falta de acceso a salud y educación, trayendo al mundo individuos con bajas o casi nulas oportunidades de desarrollo, que muestran desde etapas tempranas frustración en planes de vida e inadecuada transición a la vida adulta, configurando y perpetuando la pobreza y el subdesarrollo de la sociedad.
Bajo este criterio tenemos deserción y abandono a las escuelas, empleos de baja remuneración, y, algunas veces, en condiciones infrahumanas, aumento de los índices de violencia de género, familias fraccionadas, entre otros.
Punto aparte es toda la problemática en salud que rodea al embarazo adolescente.
Aquí nos enfrentamos al aumento en la morbimortalidad materno perinatal, que se expresa en complicaciones obstétricas producto de la inmadurez y constitución biológica  de la adolescente.
Por mencionar algunas, aquí tenemos: hipertensión, hemorragias e infecciones, y abortos que muchas veces por ser llevados a cabo en lugares insalubres desencadenan una serie de eventos que atentan a la salud, si es que no terminan en muerte.
Aquí también nos encontramos cara a cara con el suicidio, el mismo que es muy difícil de delimitar.
También está la desnutrición, que no es solo por parte de la madre, ya que está comprobado que las adolescentes tienen mayor probabilidad de tener niños con bajo peso al nacer.

Legislación del embarazo adolescente
Por desgracia existen dos grandes brechas legales que limitan el acceso de los adolescentes a los servicios de salud sexual y reproductiva.
Por un lado tenemos la ley N° 28704 en su artículo 173 que penaliza cualquier relación sexual entre y con adolescentes incluyendo las de libre consentimiento, impactando de forma negativa para el acceso del adolescente a los servicios de SSR, pues existe el miedo a la sanción legal si los adolescentes no acuden a los servicios de salud con sus padres o apoderados.
Por otro lado tenemos la Ley General de Salud, en su artículo 4 que interpreta al adolescente menor de 18 años como dependiente del consentimiento y acompañamiento de sus padres o tutor legal para el acceso a los servicios de salud incluyendo el servicio de salud sexual y reproductiva.
Bajo este marco legal tenemos la inaccesibilidad del adolescente a información adecuada por profesionales en salud sexual y reproductiva, e insumos anticonceptivos, la ausencia a la atención prenatal de la adolescente ya gestante, en algunos casos la inadecuada atención del parto, entre otros, por tanto, todo esto solo agrava la situación favoreciendo la morbimortalidad materno perinatal, pues como dijimos antes existe el miedo a la sanción legal.
El gobierno peruano, al tomar conciencia de esta brecha legal establece el precedente vinculante de la corte suprema que declara inconstitucional la  penalización de las relaciones sexuales consentidas entre y con adolescentes de 14 a 18 años, propiciando así el libre acceso y empoderamiento del adolescente a salud sexual y reproductiva; sin embargo su implementación necesita tiempo para lograr cambios significativos, además es necesario continuar con la abogacía (incidencia o advocacy) para lograr un mejor acceso y servicio en cuanto a la salud sexual del adolescente.

Cifras de embarazo adolescente
Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), en Perú, en 2012, el 29% de las adolescentes son sexualmente activas, 13% de adolescentes de 15 a 19años ya son madres y/o están embarazadas con el primer hijo; del total de embarazos adolescentes, son más propensas y vulnerables al embarazo las más pobres, con poca educación y las del área rural.
Del total de adolescentes embarazadas solo el 32% querían embarazarse.
Todo esto deja ver una realidad más integral del adolescente como sujeto sexual y no como algunos que bajo el velo de falsa moral todavía pretenden concebir al adolescente como sujeto asexuado sin necesidad de educación sexual, pues, como sostienen, “hablarle de sexualidad al adolescente es despertarle el morbo y encaminarle al pecado”

¿Qué debemos hacer?
Se debe invertir en la salud integral del adolescente, creando espacios diferenciados para los mismos, asignando personal profesional en salud sexual y reproductiva con visión a lograr la postergación de la edad de inicio de las relaciones sexuales de los adolescentes que así lo deseen, brindando las armas necesarias para fortalecer la toma de decisiones y el respeto mutuo.
Conseguir la articulación entre salud y educación logrando la contratación de profesionales en salud sexual y reproductiva, que brinden una formación adecuada y sostenida en centros educativos, asegurando el acceso del adolescente a los servicios diferenciados para su atención integral en los diferentes centros de salud.
Brindar la orientación y consejería libre y oportuna a los adolescentes que ya tienen una vida sexual activa logrando el uso adecuado del método anticonceptivo para evitar el embarazo adolescente.

Pensemos en lo siguiente: ninguna adolescente madura por quedar embarazada; sigue siendo adolescente… teniendo que luchar contra sus propios miedos, más el estigma social. Para poder criar un niño.

¡Hagamos el cambio!


(Agradecemos a Jhon Gómez encalada por sus aportes legales.